La situación financiera de Petróleos Mexicanos volvió a colocarse en el centro del debate económico nacional después de que Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México, advirtiera que la petrolera representa actualmente uno de los principales factores de presión para las finanzas públicas del país. De acuerdo con el dirigente bancario, PEMEX consume recursos equivalentes a cerca del 2% del Producto Interno Bruto nacional, situación que continúa generando preocupación entre inversionistas y agencias calificadoras internacionales.
Durante la conferencia correspondiente al primer trimestre de 2026, Emilio Romano señaló que el deterioro financiero de la petrolera se ha convertido en un elemento clave dentro de las evaluaciones realizadas por Moody’s y S&P Global Ratings, firmas que recientemente ajustaron sus perspectivas sobre la deuda soberana mexicana.
Moody’s redujo la calificación crediticia de México de Baa2 con perspectiva negativa a Baa3 con perspectiva estable, mientras que S&P modificó la perspectiva de estable a negativa conservando la nota BBB. Aunque México mantiene todavía el grado de inversión, Romano reconoció que el riesgo de perderlo durante los próximos meses continúa siendo uno de los principales focos de atención para los mercados financieros.
El presidente de la ABM explicó que PEMEX sigue representando una carga importante para las finanzas nacionales debido a los elevados recursos públicos que requiere para sostener operaciones, cubrir deuda y mantener estabilidad financiera. Además, afirmó que parte de esos apoyos no necesariamente se traducen directamente en beneficios para la población mexicana.
Romano destacó que la Secretaría de Hacienda ha logrado ciertos avances en el manejo de pasivos y reducción del costo financiero del gobierno federal. Según comentó, actualmente existe un ahorro cercano a 50 mil millones de pesos únicamente por el manejo eficiente del servicio de deuda, cifra que representa un alivio parcial para las finanzas públicas en medio de un entorno económico complejo.
Sin embargo, el directivo insistió en que la reestructura de PEMEX sigue siendo fundamental para recuperar estabilidad. Consideró que la petrolera necesita mejorar sus niveles de producción y fortalecer su capacidad operativa para volver a convertirse en una empresa rentable y productiva.
El panorama económico también refleja señales de desaceleración. Banco de México redujo recientemente su expectativa de crecimiento económico para 2026 de 1.4% a 1.1%, mientras que el crecimiento registrado durante el primer trimestre apenas alcanzó 0.8%, cifra menor a la esperada por el sector financiero y empresarial.
Emilio Romano aseguró que perder el grado de inversión sería un escenario altamente negativo para el país debido a que elevaría considerablemente el costo del financiamiento. Explicó que las afectaciones impactarían principalmente a créditos hipotecarios, financiamiento empresarial y préstamos al consumo, encareciendo el acceso al crédito para millones de mexicanos.
El presidente de la ABM señaló además que factores externos como la política económica de Estados Unidos, la evolución del TMEC, las tensiones geopolíticas internacionales y los precios energéticos también influirán en la capacidad de crecimiento económico de México durante los próximos años.
Pese al complejo escenario, Romano sostuvo que actualmente no existe un riesgo inminente de perder el grado de inversión, aunque reconoció que la reciente presión de las calificadoras debe interpretarse como una llamada de atención para acelerar decisiones económicas, fortalecer la estabilidad fiscal y mejorar el desempeño de sectores estratégicos como PEMEX.






