Un petrolero con 85 mil barriles de crudo procedente de México arribó este viernes a La Habana, en un contexto marcado por la crisis energética de Cuba tras la caída del suministro venezolano. El buque Ocean Mariner partió el 5 de enero de la terminal de Pemex en Coatzacoalcos, Veracruz, con destino a la refinería Ñico López, según explicó Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas. La empresa mexicana no confirmó la operación.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció esta semana que, ante la crisis en Venezuela, “México se vuelve un proveedor importante” para la isla. Sin embargo, aclaró que los envíos se realizan bajo contratos o esquemas de “ayuda humanitaria”, sin que se hayan hecho públicos los convenios ni las condiciones de pago.
El arribo del Ocean Mariner ocurre en un escenario de tensión política: la captura de Nicolás Maduro en Caracas y el control de Estados Unidos sobre el petróleo venezolano han alterado el suministro de crudo hacia Cuba, que durante dos décadas dependió de un acuerdo con Hugo Chávez para garantizar su abastecimiento.
La situación también ha generado advertencias desde Washington. El presidente Donald Trump afirmó que Cuba “está a punto de caer” y vinculó los envíos de petróleo mexicano con la lucha contra el narcotráfico. Analistas señalan que Estados Unidos podría presionar al gobierno mexicano para frenar el abastecimiento hacia la isla, incluso condicionando las negociaciones del T-MEC previstas para este año.
En septiembre, Pemex informó a la Comisión de Valores de Estados Unidos que su subsidiaria Gasolinas Bienestar mantiene exportaciones de crudo hacia Cuba desde 2023. En los primeros nueve meses de 2025, los envíos promediaron 17 mil 200 barriles diarios, con un valor estimado de 400 millones de dólares, consolidando a México como uno de los principales proveedores de hidrocarburos para la isla caribeña.






