Petróleos Mexicanos (Pemex) volvió a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) tras siete años de ausencia, con la colocación de bonos por 31,500 millones de pesos. La operación busca atender vencimientos de deuda programados para este año y se enmarca en un plan más amplio de financiamiento de 75,500 millones de pesos en el primer trimestre.
La petrolera emitió tres certificados bursátiles: Pemex 26, Pemex 26-2 y Pemex 26U, con vencimientos de 5.2, 8.5 y 10.5 años respectivamente. Los instrumentos ofrecen diferentes esquemas de pago: tasa cupón variable mensual, premio semestral y tasa fija real en Udis. Todos los recursos ingresarán a la tesorería de Pemex y se destinarán al pago de pasivos financieros.
El regreso de Pemex a la BMV ocurre en un contexto de alta presión financiera. De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la empresa enfrenta vencimientos relevantes entre 2026 y 2029, equivalentes al 46% de su deuda total, que al cierre del tercer trimestre de 2025 ascendía a 1.8 billones de pesos (unos 85,000 millones de dólares). Tan solo en 2026, deberá cubrir vencimientos por 317,400 millones de pesos.
Las emisiones recibieron calificaciones favorables en el mercado nacional. S&P Global Ratings otorgó la nota “mxAAA”, el máximo grado en la escala local, señalando una capacidad de pago “extremadamente fuerte”. Moody’s calificó con “AAAmx”, mientras que HR Ratings coincidió en la fortaleza crediticia. Solo Fitch México otorgó una nota menor, “AAmex”, que aún indica un riesgo de incumplimiento muy bajo.
Aunque la colocación representa un alivio inmediato para la petrolera, especialistas advierten que la estrategia de financiamiento no resuelve los problemas estructurales de Pemex. “Los recursos derivados de la colocación ingresarán en su totalidad a la tesorería y serán utilizados para el pago de pasivos financieros”, señala el aviso de la BMV.






