Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó una producción promedio de 1.63 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos durante 2025, cifra que representa uno de los niveles más bajos desde 1980. El retroceso anual fue de 7%, equivalente a 124 mil barriles menos frente al año anterior, lo que confirma la dificultad de la compañía para alcanzar la meta oficial de 1.8 millones de barriles diarios.
El director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, reconoció que la reducción obedece a la madurez de los yacimientos petroleros y a retrasos en proyectos estratégicos como el campo marino Zama, además de la caída en activos clave como Ku-Maloob-Zaap y Quesqui. A pesar de un repunte marginal en diciembre de 1.23% mensual, la tendencia general fue de contracción en la producción.
En cuanto a la extracción de crudo, Pemex promedió 1.36 millones de barriles diarios, lo que significó un retroceso de 7.94% anual. La empresa llegó así a uno de los puntos más bajos en casi cuatro décadas. “Pemex alcanzó en 2025 uno de los niveles más bajos de producción en su historia reciente”, señalaron los reportes oficiales.
La situación se agrava por la deuda superior a 100 mil millones de dólares y los impagos a contratistas y proveedores que superan los 28 mil millones. Además, las exportaciones de crudo se redujeron a 581 mil barriles diarios, una caída de 27.91% respecto a 2023. Los ingresos por exportación se desplomaron a 12,951 millones de dólares, la cifra más baja desde 2020, pese a que la mezcla mexicana se cotizó en 61.11 dólares por barril.
Frente a este panorama, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un plan de rescate por 50 mil millones de dólares, que contempla recompra de bonos, emisión de notas precapitalizadas, inyecciones presupuestales y alianzas con empresas privadas. El objetivo es que Pemex pueda asumir sus compromisos financieros por sí misma hacia 2027.
Sheinbaum fijó un límite de producción de 1.8 millones de barriles diarios durante su administración y reiteró que la estrategia busca reducir exportaciones de crudo, fortalecer la refinación doméstica y alcanzar la autosuficiencia en gasolina y diésel. Aunque Pemex ha disminuido de forma significativa sus exportaciones, México aún importa cerca de la mitad de su oferta de combustibles, principalmente de Estados Unidos.






