Las adquisiciones de gas natural provenientes de Estados Unidos establecieron una cifra histórica en 2025, promediando 6,758 millones de pies cúbicos diarios (mmpcd) en lo que va del año. Esta cantidad representa un incremento del 3.2% respecto al mismo periodo de 2024, lo que equivale a un volumen adicional de más de 210,190 millones de unidades diarias.
Según los informes de la Administración de Información Energética (EIA), la dependencia del hidrocarburo estadounidense ha crecido un 47% desde 2018, cuando las compras se situaban en 4,597 mmpc
Durante el transcurso de 2025, el volumen de importación superó sus propios umbrales en tres ocasiones. En mayo se registraron 7,268 mmpcd, cifra que ascendió a 7,287 mmpcd en junio y alcanzó un pico de 7,390 mmpcd durante agosto. Este flujo es posible gracias a una infraestructura de cuatro corredores principales ubicados en el sur y oeste de Texas, Arizona y California, cuya capacidad combinada de 14,800 mmpcd se encuentra actualmente operando al 43% de su potencial total.
El crecimiento en la demanda se concentra principalmente en el sector eléctrico, donde el consumo nacional de gas natural pasó de 7,700 a 8,690 mmpcd en los últimos años. La EIA identifica que el desarrollo de ductos de conexión en el centro y suroeste de México ha facilitado este intercambio, destacando proyectos como el gasoducto submarino Puerta al Sureste, diseñado para suministrar combustible a nuevas centrales eléctricas en la Península de Yucatán.
A pesar de la expansión, factores como retrasos en permisos y la limitada capacidad de almacenamiento en territorio mexicano actúan como limitantes para un mayor aprovechamiento de la infraestructura existente.






