España prevé alcanzar un acuerdo con Francia en el primer trimestre de 2026 para relanzar las interconexiones eléctricas transpirenaicas. El objetivo es fijar la fecha de inicio de los trabajos en Navarra y Aragón, proyectos considerados prioritarios por la Comisión Europea en su estrategia de redes energéticas.
La propuesta busca avanzar hacia una gobernanza más europea de las interconexiones, dejando atrás la lógica bilateral que había predominado. Bruselas identificó ocho “autopistas energéticas” prioritarias y planteó multiplicar por cinco el presupuesto destinado a redes eléctricas, con el fin de aprovechar el potencial renovable de la península ibérica y reforzar el mercado interior europeo.
España ha manifestado preocupación por la posibilidad de que la aceleración de permisos derive en una reducción de los estándares ambientales. La posición oficial es que mantener las garantías ambientales y la participación ciudadana resulta imprescindible para asegurar proyectos sólidos y sostenibles.
Francia, por su parte, ha mostrado reservas frente a la planificación centralizada propuesta por la Comisión. Con 37 interconexiones eléctricas ya operativas, París considera que la responsabilidad debe recaer en los Estados miembros y que las decisiones deben respetar el principio de subsidiariedad, evitando proyectos que no respondan a las necesidades nacionales y regionales.
El debate también incluyó la cuestión de los subsidios a plantas electrointensivas. España, Portugal y Finlandia pidieron medidas de coordinación para evitar que el músculo fiscal de algunos Estados genere competencia artificial en los precios de la energía. La propuesta busca que las ayudas sean acotadas y temporales, de modo que no distorsionen las señales de mercado ni afecten a los países que han reducido costes mediante renovables.
El mensaje final de España en Bruselas fue que la interconexión eléctrica constituye la máxima prioridad política en el debate energético europeo. Para Madrid, avanzar hacia un mercado interior unificado y realmente interconectado es esencial para aprovechar el potencial renovable de la península y garantizar la competitividad energética en toda la región.






