Electricidad y COVID-19

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por Cruz Pérez Cuellar (*)

Todos en el México citadino, damos por un hecho la electricidad, somos tan dependientes de ella que no podemos concebir un espacio en el que falte. Está de más enunciar el caos que generaría carecer de ella y aún así, hay en México comunidades que la carecen. El Sistema Eléctrico Nacional es uno de los más complejos del mundo. Es un sistema integrado que da servicio a 128 millones de mexicanos, que habitan en dos millones de kilómetros cuadrados, y que ha alcanzado el 98.7% de cobertura del servicio.

Se ha llegado a considerar la electricidad como parte del corazón de las economías modernas. La demanda de electricidad aumentará aún más como resultado del aumento de los ingresos de los hogares, con la electrificación del transporte, la creciente demanda de dispositivos digitales, aire acondicionado y calefacción. Así que el suministro de la misma requiere de una entrega confiable y asequible.

Como fuente de energía es la que se encuentra en más rápido crecimiento, se estima que en los próximos 25 años su crecimiento pueda superar el consumo de energía en todo su conjunto. El sector eléctrico a nivel mundial ahora atrae más inversión que el petróleo y el gas combinados, inversiones necesarias a medida que cambia la combinación de generación y se mejora la infraestructura. El suministro de electricidad también se está transformando con el aumento de las fuentes de generación renovables, como la eólica y la solar fotovoltaica. Si bien esto coloca a la electricidad a la vanguardia de las transiciones de energía limpia, debemos analizar el impacto en todo el proceso. Las materias primas que se utilizan en su producción, los territorios y a la sociedad. De lo contrario, el aumento de la electrificación podría resultar en sistemas de energía menos asequibles o, aunque parezca increíble, menos amigables con el medio ambiente, lo que subraya la necesidad urgente de una acción política en este sector crítico.

Una transformación dramática de los sistemas de energía a nivel mundial está siendo impulsada por el cambio climático. Sorpresivamente, en 2018 las emisiones globales de CO2 del sector eléctrico rompieron su récord histórico a la alza por la creciente demanda de electricidad y es aquí donde debemos hacer una pausa y evaluar las fuentes de producción de electricidad y explorar tecnologías de generación de bajas emisiones.

La crisis de salud de 2020 no es de ayuda estadísticamente para las proyecciones en la materia, porque se espera una caída del 5%, algo nunca antes visto en esta dimensión, de hecho, una expansión más amplia de Covid 19 en África, América Latina y otras áreas del mundo en desarrollo, y una segunda ola en otoño en las economías avanzadas, podría conducir a una disminución aún mayor.

Los retos que tiene México son amplios y los estamos enfrentando con responsabilidad y trabajo entre los tres órdenes de gobierno el desarrollo y la diversificación de las tecnologías para producir energía eléctrica.

Según el informe del mes de abril de 2020 del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) el 57.12% de la energía generada fue por ciclo combinado y el 0.5% por Biomasa.

La planeación del Sistema Eléctrico Nacional requiere de una regulación económica racional para la incorporación de todas las energías. En el caso de energías intermitentes, se requiere de la correcta especificación de los productos asociados requeridos para dar mayor certidumbre a todos los participantes del mercado.

Mediante una política integral de desarrollo de capacidades científicas, tecnológicas e industriales, orientada al aumento de la productividad del sector energético, el uso óptimo y sustentable de todos sus recursos de energías primarias México alcanzará la autosuficiencia energética. El servicio público de transmisión y distribución son áreas estratégicas del Gobierno de México y es condición necesaria para mantener la seguridad e independencia energética.

El Programa Especial de Transición Energética 2019-2024, detalla las medidas para alcanzar la meta que establece la Ley de Transición Energética de que el 35 por ciento de la electricidad del país sea a través de fuentes limpias.

El país cuenta con la infraestructura para producir ya el 30 por ciento, con la repotencialización de las plantas hidroeléctricas, la optimización de Laguna Verde y en general el impulso a las energías renovables, se alcanzará el 5 por ciento restante para cumplir con los compromisos internacionales.

Covid-19 nos obligará hacer ajustes al plan, porque hoy más que nunca debemos garantizar a los mexicanos un servicio eléctrico confiable.

 

(*) Cruz Pérez Cuellar, mexicano originario de Ciudad Juárez Chihuahua, es un hombre que ha dedicado toda su vida a la política en su estado. Reconocido por su preocupación por el desarrollo educativo, social y económico de México. Actualmente es Senador de la República de la LXIV Legislatura e integrante de la Comisión de Energía.