La clave está en los átomos: cambio climático, desarrollo y energía nuclear

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Por Raquel Heredia *

 

La industria eléctrica es uno de los mayores generadores de gases de efecto invernadero (GEI) y una de las industrias prioritarias a descarbonizar. Conforme la transformación digital avanza, nuestros sistemas dependen cada vez más de la electricidad volviéndose tan esencial como el agua o el suelo. Además de que el acceso a esta está altamente ligado a la calidad de vida, por lo que es necesario contar con fuentes de generación que además de limpias tengan impactos positivos en los diferentes pilares del desarrollo sostenible (ambiental, económico y social).

 

La energía nuclear es una energía limpia ya que, contrario a los combustibles fósiles, no produce dióxido de carbono para generar electricidad; además de ser completamente responsable de cada uno de sus desechos aun después del desmantelamiento de la planta. La densidad energética de su combustible la hace la energía con la cual podemos producir mayor cantidad de electricidad con la menor cantidad de recursos.

 

Una sola pastilla de dióxido de uranio equivale a una tonelada de carbón o 480 metros cúbicos de gas natural. Dentro de un reactor tenemos miles de estas pastillas generando electricidad día y noche independientemente de la variabilidad del clima y otros factores geográficos.

 

La larga vida de dichas centrales – mayor a 60 años – no solo se traduce en un suministro constante de energía limpia, sino también en generación de empleos dignos y bien pagados; que van desde el inicio de construcción de la central, pasando por la operación y hasta el desmantelamiento de esta. Además de crear una gran cantidad de empleos indirectos en la localidad y a nivel nacional.

 

Sumado a estas ventajas ambientales y sociales, la energía nuclear tiene también el beneficio de que su costo normalizado de generación (Lcoe) es altamente competitivo comparado con otras fuentes. Incluso llegando a ser significativamente más económico si se toman en cuenta externalidades asociadas a los diferentes tipos de generación; como los costos sociales y ambientales de las energías fósiles o el procesamiento de los desechos de las renovables al cumplir su vida útil – la cual es menor a 30 años -.

En el caso de la energía nuclear las externalidades como lidiar con un posible accidente, el manejo de residuos y el desmantelamiento de la planta están consideradas en su Lcoe, volviéndola una industria sumamente responsable de principio a fin.

 

El costo operativo de una central nucleoeléctrica es menor que el de casi cualquier central cuyo combustible sea fósil – siendo estas las únicas que es posible comparar -, y presenta un muy bajo riesgo de inflación. El componente principal del combustible – el uranio – es abundante en nuestro planeta y aún con su procesamiento representa una fracción muy pequeña del costo total de la electricidad generada; por lo que un incremento en el precio de este así sea drástico tiene muy bajo impacto en el Lcoe. Todas estas características benefician tanto al usuario final del servicio energético como al país implementando dicha tecnología, contribuyendo a su seguridad energética y desarrollo sostenible.

 

La generación de energía eléctrica no es la única forma en la que aprovechamos la energía de los átomos. Existen numerosas aplicaciones nucleares que benefician nuestra vida diaria. Desde aspectos personales como son las aplicaciones médicas de tratamiento y diagnóstico, hasta aspectos de interés global como el control de plagas que pueden afectar la seguridad alimentaria, como la mosca de la fruta o los mosquitos que propagan enfermedades como el zika, dengue, entre muchas otras.

 

También existen aplicaciones en diferentes sectores industriales, y a su vez la actividad en las centrales de generación eléctrica puede tener diferentes fines como es la producción de hidrógeno limpio para combustible, desalinizar el agua o hacer uso del calor residual en sistemas de cogeneración.

 

La gran cantidad de aplicaciones y beneficios que la energía nuclear brinda puede hacer que resumirlas en un texto corto sea casi imposible. Sin embargo, una forma sencilla para visualizar sus beneficios es pensar en los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Dichos objetivos consideran las causas estructurales de las grandes problemáticas que nos aquejan como humanidad y sus vínculos.

 

Tocando temas como múltiples desigualdades, suministro energético abundante y limpio, preservación de los ecosistemas, y acceso a agua limpia. Por cada uno de dichos objetivos es posible señalar una aplicación de la energía nuclear causando beneficios de forma directa o indirecta para alcanzar las metas propuestas.

 

A pesar de los numerosos beneficios y ventajas que presenta la energía nuclear, su uso como fuente de generación de electricidad aún es debatido alrededor del mundo. La falta de información con respecto al tema y la manera en que este ha sido tratado en la cultura popular, medios y otras formas de comunicación, ha generado una gran cantidad de mitos y falta de entendimiento de fenómenos fundamentales para nuestra existencia misma, como la radiación y el miedo en torno a esta.

Que a pesar de ser un fenómeno natural presente en nuestras actividades diarias – por fuentes naturales y artificiales – y que además permite nuestra vida en la Tierra, es poco comprendida por el público.

 

 

Stand-up for Nuclear: Energía Nuclear en la vida diaria

Contar con información de fácil acceso y que su comprensión no requiere experiencia en la materia es fundamental para que se pueda formar una opinión basada en hechos y no en una percepción emocional. Con esto en mente en Women in Nuclear México (WINMX) organizamos el evento virtual y gratuito Stand-up for Nuclear: Energía Nuclear en la vida diaria, el cual contó con paneles y entrevistas de expertas y expertos reconocidos internacionalmente y fue sintonizado por más de cinco mil personas a través de los diferentes canales.

 

En esta transmisión de más de seis horas las expertas y expertos hablaron de las diferentes aplicaciones de la energía nuclear y su funcionamiento con la finalidad de iniciar una conversación al respecto en México. Gracias al formato, el público pudo interactuar de forma directa con las y los presentadores para así aclarar sus dudas y comenzar a cuestionarse su conocimiento actual con respecto de la ciencia y tecnología nuclear.

 

También en el evento se tocaron temas importantes para la industria como la representación de las mujeres, la creación de espacios inclusivos de aprendizaje y participación y los impactos de los proyectos energéticos en comunidades originarias. El evento significó un gran éxito para WiNMX, siendo el primero en su tipo en México, y también para el movimiento global de Stand-up for Nuclear, el cual continúa creciendo gracias a la participación de más países y organizaciones voluntarias para celebrarlo.

 

* Raquel Heredia es Maestra en estudios de Desarrollo por el Institute of Development Studies en Inglaterra e Ingeniera en Desarrollo Sustentable por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Es fundadora y actual presidenta de la asociación sin fines de lucro WiNMX y es consultora en comunicación para la industria nuclear.