Las empresas innovan en su gestión energética

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Anterior a la reforma energética en México (2013), los consumidores de electricidad adquirían energía mediante tarifas reguladas por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), por lo que no había otra opción para la adquisición de energía eléctrica. Algunas maneras en que una empresa podía gestionar la energía era mediante programas de eficiencia energética, por ejemplo, perfeccionando procesos y adquiriendo tecnología ahorradora de energía.

 

El suministro eléctrico en México se liberalizó gracias a esta reforma, lo que representa un campo de oportunidad para las empresas, pues aquellas que cuenten con una demanda mayor a 1MW (“usuarios calificados”) pueden elegir su suministrador eléctrico con base en sus necesidades, controlando costos y condiciones, lo que puede beneficiar la economía de la empresa y aumentar su competitividad. Con esto, se puede evitar la volatilidad del precio de la energía eléctrica (figura abajo), eficientizando su planeación financiera a corto, mediano y largo plazo.

 

Precios medios de energía eléctrica por sector tarifario (centavos por kilowatts-hora)

Fuente: http://sie.energia.gob.mx/accedido el 11.07.2019

 

La energía eléctrica es un derivado financiero (comodity) que cambia su cotización de manera horaria. El costo energético es influenciado directamente por el precio del gas natural y el tipo de cambio, lo cual hace imposible predecir su costo futuro y dificulta su planeación financiera. Los suministradores de energía del nuevo mercado eléctrico mayorista buscan distinguirse de sus competidores al ofrecer distintos planes tarifarios, plazos o servicios extra. Los suministradores de energía eléctrica llegaron para brindar certidumbre presupuestaria y reducir la volatilidad de precios. Con esto las empresas consumidoras finales pueden tomar una decisión informada al elegir la mejor opción de suministro eléctrico, mediante visibilidad financiera, de acuerdo a sus propias necesidades.

 

Los usuarios calificados ahora pueden celebrar contratos con suministradores (empresas comercializadoras que ofrecen suministro calificado) distintas a la CFE con una tarifa de energía eléctrica pactada únicamente por ambas partes. Al controlar estos costos, los usuarios calificados tienen la oportunidad de incorporar indicadores propios de gestión energética dentro de los KPIs estratégicos, involucrando a la alta dirección, y alineando la gestión energética a la estrategia de sustentabilidad y a la estrategia comercial de la empresa.

 

El costo energético es un costo muy importante para las empresas. Las oportunidades para las empresas como consumidores finales se traducen en posibles ahorros, es decir, beneficios financieros que pueden determinarse una vez terminado el análisis de propuestas. Sin embargo, aún existe mucha incertidumbre regulatoria y volatilidad de precios. Las alternativas a la CFE pudieran ser difíciles de analizar y comparar, pues se necesita conocimiento especializado para llevar a cabo el análisis pertinente.

 

Los contratos a mediano y largo plazo requieren un análisis exhaustivo, y la mayoría de las empresas no cuentan con la experiencia necesaria ni con los recursos para analizar propuestas e implementar proyectos técnicos. La incertidumbre y falta de conocimiento regulatorio es un factor que frena la correcta gestión energética por parte de las empresas. De igual modo, el desconocimiento del marco regulatorio energético y del funcionamiento del mercado eléctrico mayorista podría retrasar la implementación de estrategias energéticas en las empresas.

 

La liberalización del suministro eléctrico y nueva metodología de tarifas representan una oportunidad para que los consumidores integren la variable Energía en su estrategia corporativa y en sus planes de negocio. Para esto es importante que las empresas delimiten un plan de reducción de costos alineado a la implementación de políticas de sustentabilidad, apuntalando así los cambios pertinentes en la operación de la empresa.

 

Esto requiere un involucramiento de áreas como operaciones, compras, sustentabilidad y energía, además de equipos multidisciplinarios con representantes de los departamentos: legal, finanzas y responsabilidad social/sustentabilidad. Este trabajo colaborativo es imprescindible para que los miembros de la empresa se alineen con la estrategia corporativa, bajo el liderazgo de altos directivos para buscar mayor competitividad y desarrollo.