Por Brenda Ocampo
México presentó oficialmente al vehículo Olinia, 100% eléctrico y con costo de 150,000 pesos; ahora el país deberá ser el estandarte para una estrategia nacional de movilidad, como lo han hecho en Asia con BYD, Xiaomi y otros autos que usan electricidad, aseguró Hermes Orestes Cedillo Campos, director de proyectos de Kolmena Logística.
Cedillo Campos explicó que existen desarrollos mexicanos vinculados con vehículos eléctricos, entre ellos Zacua, TT, Luna y Olinia. Sin embargo, indicó que esas iniciativas no forman parte de una estrategia común.
“Cada uno está desarrollando, por ejemplo, su propia ingeniería, su propia red de proveeduría, sus propios canales de comercialización”, dijo en entrevista con Global Energy.
Ante ese escenario, el directivo propuso la creación de una alianza mexicana de movilidad eléctrica que reúna a los clústeres existentes, establezca reglas compartidas y defina el papel de cada participante dentro de la cadena.
Cedillo Campos comparó la necesidad de coordinación industrial con experiencias de China, Japón y Corea del Sur. Destacó que China desarrolló un ecosistema de autos eléctricos con firmas como BYD y NIO, mientras que Japón logró que sus armadoras compitieran en el mercado y, al mismo tiempo, cooperaran en infraestructura, cadena de suministro, proveedores locales y estándares comunes. En Corea del Sur, citó el caso de Hyundai y Kia, que compartieron plataformas, motores, electrónica y centros de investigación.
El especialista sostuvo que México cuenta con “ingenieros de la más alta calidad”, plantas automotrices, proveedores Tier 1 y Tier 2, centros de diseño, manufactura avanzada y oportunidades relacionadas con el nearshoring. También apuntó que universidades y empresas participan en la formación de jóvenes y profesores para responder a necesidades de la industria automotriz.
No obstante, agregó que parte de esa preparación responde a las demandas de compañías extranjeras instaladas en el país. Mencionó el caso de BMW, que participa en la capacitación de jóvenes para integrarse a líneas de producción.
“Ya están educando a los futuros ingenieros de manufactura, pero de esa industria extranjera. Es a lo que voy, que ya nosotros no somos mano de obra barata, sino que ya somos mano de obra calificada”.
Uno de los rezagos, según Cedillo Campos, está en la fabricación de baterías. Estimó que producirlas en territorio nacional requeriría entre 5,000 y 15,000 millones de dólares.
“Dependemos todavía de empresas chinas. ¿Qué tan mexicano va a ser Olinia si realmente todos los componentes son partes extranjeras?”, cuestionó.
Cedillo Campos consideró que una estrategia de este tipo requiere una visión de 10 a 20 años. También advirtió que iniciativas como Olinia pueden quedar expuestas a cambios al cierre de cada sexenio, por lo que insistió en que deben ser escalables y contar con continuidad de largo plazo.
Un país automotriz
El especialista señaló que el país ha desarrollado un ecosistema automotriz nacional integrado, aunque la mayor parte de la producción está orientada a la manufactura de marcas extranjeras.
“México ya fabrica millones de vehículos al año. Entonces, a lo que voy es que no estamos en cero”, afirmó Cedillo Campos.
El tamaño de la industria se observa, por ejemplo, en el reporte mensual de la Industria Nacional de Autopartes (INA). Informó que la producción nacional de autopartes alcanzó 31,185 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026, una cifra histórica que representó un crecimiento de 9.58% frente al mismo periodo del año anterior.
El reporte indica que las partes eléctricas encabezaron la actividad nacional, con 6,102 millones de dólares y una participación de 19.6%. Le siguieron transmisiones y embragues, con 2,936 millones; telas, alfombras y asientos, con 2,829 millones; partes para motor, con 2,494 millones, y motores a gasolina, con 21,967 millones. En conjunto, esos cinco grupos representaron 52.4% del total nacional.






