El estado de Puebla se consolida como un nodo atractivo para el desarrollo de la infraestructura energética sustentable en el centro del país con la planeación de un nuevo complejo de generación a gran escala. El proyecto fotovoltaico denominado Matraca Maya ha sido presentado formalmente ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) mediante una Manifestación de Impacto Ambiental en modalidad regional. Este trámite técnico y administrativo da inicio al análisis oficial sobre la viabilidad ecológica y la integración territorial de la planta, la cual busca robustecer la matriz energética local mediante el aprovechamiento de los niveles de irradiación solar en la región e inyectar su producción directamente al Sistema Eléctrico Nacional.
De acuerdo con las especificaciones técnicas integradas en el resumen ejecutivo del documento ambiental, la central proyecta una capacidad instalada total de 63.86 MWp en corriente directa, calculando una capacidad nominal de referencia de 50 MW en el punto de interconexión final. El diseño de ingeniería conceptual estipula que la planta estará integrada por un total de 87,480 módulos fotovoltaicos de alta eficiencia, los cuales se encontrarán distribuidos de manera simétrica en 3,240 hileras o strings de 27 módulos cada uno. Para optimizar la captación de energía a lo largo del día, las celdas solares se montarán sobre estructuras metálicas fijadas a seguidores horizontales de un solo eje, un sistema automatizado que permite orientar los paneles según el movimiento del sol y maximizar el rendimiento de la planta.
El plano maestro del desarrollo se localizará geográficamente entre los municipios poblanos de San José Chiapa y San Salvador El Seco, estructurándose a partir de tres componentes de infraestructura civil y eléctrica esenciales: el polígono principal destinado al área de paneles solares, una subestación eléctrica interna y una línea de transmisión aérea de alta tensión. El circuito de evacuación energética prevé que la electricidad generada en corriente continua sea transformada en corriente alterna a través de inversores eléctricos tipo turnkey, siendo conducida por redes de media tensión hacia la subestación de elevación local. En esta instalación, la tensión eléctrica será elevada de 34.5 kV a 230 kV, permitiendo el traslado masivo de la energía a lo largo de una línea de transmisión de aproximadamente 11.34 kilómetros de longitud hasta su nodo de interconexión definitivo en la Subestación Ciudad Modelo, propiedad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), bajo un derecho de vía restrictivo de 41 metros diseñado para postes troncónicos de lindero sobre un terreno predominantemente plano.
La gestión inmobiliaria y territorial del proyecto abarca una superficie superficial totalizada de 581.464 hectáreas, compuestas íntegramente por predios de propiedad privada que en la actualidad registran un uso de suelo parcialmente agrícola y ganadero. De este polígono global, los desarrolladores destinarán únicamente 92.703 hectáreas a la construcción física de las zonas de generación y equipamiento técnico, mientras que las restantes 488.761 hectáreas se mantendrán bajo un estricto esquema de reserva predial para mitigar impactos inmediatos y abrir la posibilidad técnica de ejecutar eventuales ampliaciones operativas en el futuro. El cronograma de ejecución física estima un periodo aproximado de 36 meses continuos para completar las fases de preparación del sitio, montaje mecánico y obras civiles, proyectando una vida útil comercial de al menos 30 años de operación y mantenimiento preventivo continuo.
En la vertiente de sustentabilidad y diagnóstico ecológico, los estudios presentados ante los reguladores federales determinan que el polígono de intervención se encuentra completamente libre de afectaciones a zonas protegidas, ya que el sitio no se emplaza dentro de ninguna Área Natural Protegida (ANP) de jurisdicción federal, estatal o municipal. De igual manera, el documento certifica que el predio no intercepta ningún humedal catalogado como Sitio Ramsar, Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA) o regiones terrestres e hidrológicas de carácter prioritario, aunque sí se alinea y sujeta a las directrices de los ordenamientos ecológicos regionales y estatales vigentes para el territorio poblano.
Finalmente, el análisis del entorno ambiental describe el área como un ecosistema con un elevado índice de intervención humana previa, derivado principalmente de los ciclos históricos de actividades agrícolas de temporal y pastoreo local. El terreno se sitúa dentro de la subprovincia fisiográfica conocida como Lagos y Volcanes de Anáhuac, registrando altitudes estables que oscilan entre los 2,490 y los 2,530 metros sobre el nivel del mar. Los especialistas técnicos encargados del estudio ambiental concluyeron que el área específica de generación fotovoltaica carece de ecosistemas frágiles o zonas de alta biodiversidad endémica, precisando que los pastizales halófilos y los humedales epicontinentales identificados en los monitoreos se localizan de manera segura dentro de las hectáreas asignadas al polígono de reserva, garantizando su conservación y aislamiento frente a las tareas de construcción del parque solar.






