HDF, empresa francesa especializada en plantas de hidrógeno y electricidad, desarrolla dos proyectos en Baja California Sur en conjunto con la Comisión Federal de Electricidad: Energía Los Cabos, y Oasis. Cristina Martín, Managing Director de HDF Latam y Energía Los Cabos, detalló en entrevista la operación de esta tecnología, el posible modelo financiero con la empresa estatal y los planes para trasladar la fabricación de pilas de combustible a México y convertir al país en el centro de suministro para las Américas.
Por Kathya Santoyo
Baja California Sur se prepara para recibir el primer proyecto de generación eléctrica con hidrógeno de gran escala en México. Energía Los Cabos, desarrollado por la firma francesa HDF Energy, combinará generación fotovoltaica, baterías de litio y una cadena de hidrógeno para suministrar electricidad firme en la península.
Este proyecto está a la espera de un solo requisito para iniciar su construcción: la firma del contrato de compraventa de energía (PPA). Una vez concretado ese acuerdo, HDF estima que requerirá entre cuatro y seis meses para cerrar el financiamiento y arrancar las obras.
En exclusiva para Global Energy, Cristina Martín González, Managing Director de HDF LATAM y Energía Los Cabos, explicó que la elección de Baja California Sur respondió a una condición estructural, ya que la entidad constituye una isla eléctrica, al estar separada del Sistema Eléctrico Nacional por los alrededor de 1,000 kilómetros del Desierto del Vizcaíno.
Como consecuencia, la región depende de combustibles fósiles que llegan por barco al puerto de La Paz, con costos de generación elevados y pérdidas técnicas por transportar la energía hacia Los Cabos, donde se concentra la demanda. Además del impacto económico, este esquema tiene consecuencias directas sobre la salud pública debido a las emisiones generadas por las plantas de combustóleo y diésel.
Para atender esa problemática, HDF, empresa fundada en Burdeos, Francia, desarrolla infraestructura de hidrógeno y fabrica las pilas de combustible que convierten esa molécula en energía eléctrica continua.
«Nuestra tecnología está pensada especialmente para redes aisladas y cobra todo su valor en zonas que aún dependen de combustibles fósiles«, afirmó Martín.
Explicó que en regiones con buena interconexión eléctrica no tiene sentido instalar almacenamiento de gran capacidad porque existen otras fuentes que pueden cubrir la demanda. «Pero donde el transporte de combustible es complejo, caro y además contamina, la tecnología resuelve el problema, ya que genera electricidad limpia a partir de fuentes exclusivamente renovables y locales«, señaló.
Energía Los Cabos, a un contrato de la construcción
Esa lectura del mercado dio origen al primer proyecto de la compañía en el país. Energía Los Cabos, ubicado en el ejido de Santiago, combinará generación fotovoltaica, baterías de litio y una cadena de hidrógeno con 3 MW en pilas de combustible para suministrar electricidad firme.
Su inclusión en el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional por parte de la Secretaría de Energía le otorgó el carácter de proyecto vinculante y estratégico, lo que impulsó su desarrollo y permitió avanzar en la obtención de permisos como la Manifestación de Impacto Ambiental, el estudio de riesgo y la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Con esos permisos avanzando, la firma del PPA quedó como el único paso pendienteantes del arranque de obras.
El financiamiento se estructurará bajo un esquema de project finance, con deuda de banca privada y multilateral, además de capital aportado por socios especializados. Aunque HDF ya mantiene conversaciones con distintas instituciones financieras, los recursos solo podrán liberarse una vez que exista el contrato de compraventa de electricidad.
El proyecto incorpora además un componente hídrico para producir el hidrógeno. El agua provendrá de una planta de tratamiento ubicada a dos kilómetros del sitio, cuyas aguas tratadas actualmente no tienen un uso asignado. El suministro se formalizará mediante un contrato de compraventa con el organismo operador local. El consumo estimado será de aproximadamente 50 metros cúbicos diarios, una cifra que, según Martín, se encuentra por debajo de la demanda hídrica de una central de diésel o combustóleo.
Oasis, el segundo proyecto
Los trabajos preliminares de Energía Los Cabos derivaron en un segundo desarrollo: replicar el modelo en Mulegé, un subsistema aislado dentro de la península. Así nació Oasis, un proyecto que combinará una cadena de hidrógeno con 6 MW en pilas de combustible y que podría desarrollarse bajo un esquema mixto de participación entre la CFE y HDF.
Actualmente, Cristina Martín explicó que ambas instancias trabajan en conjunto para definir las responsabilidades de cada participante y el calendario de ejecución, en lo que representa la primera articulación de este tipo entre Sener, CFE y un desarrollador privado para un proyecto de hidrógeno en el país.
Tanto Energía Los Cabos como Oasis podrían estructurarse bajo un esquema mixto en el que la CFE participe con 54% y el desarrollador privado con 46% del proyecto. Este modelo representa una nueva forma de desarrollar infraestructura energética, en la que la empresa estatal participa como propietaria del activo al término del contrato, mientras el inversionista privado recupera su inversión durante la etapa de operación.
«Cuando el sponsor recibe la totalidad de su inversión de vuelta más ese porcentaje de ganancia, ya sea en el año 15, en el 18 o el que corresponda, ese mismo año se transfiere el activo a CFE; así es como ellos recuperan su participación», explicó.
La lógica financiera del esquema establece que la empresa estatal realiza su aportación en especie y no participa con capital inicial en efectivo, por lo que tampoco recibe dividendosdurante la operación del proyecto. Su recuperación ocurre una vez que el desarrollador privado amortiza la inversión y alcanza el porcentaje de rentabilidad previamente acordado, que para la CFE está limitado a 14%.
«Con este límite en el porcentaje de rentabilidad no se pueden hacer optimizaciones financierascomo en otros casos, donde en el año 10 o 15 se vende el activo y todavía se obtiene un poco más de rendimiento. Aquí, desde el principio, se sabe que la ganancia va a ser un porcentaje fijo, pero a cambio queda garantizada«, sostuvo.
La certidumbre de ese esquema, sumada a la calificación crediticia de la propia CFE, es uno de los factores que ha permitido que la banca privada y multilateral respalde este tipo de contratos sin requerimientos adicionales.
HDF abre la puerta a más proveedores para la construcción
Aunque HDF desarrolla los proyectos y fabrica las pilas de combustible, la construcción de las plantas estará a cargo de un EPCista que la compañía seleccionará mediante un proceso de licitación privada. HDF prevé iniciar ese proceso en paralelo a la negociación final del contrato con CFE, con el fin de no retrasar el calendario de construcción.
«No se va a hacer como tal una licitación pública, pero no estamos descartando a nadie ni tenemos ya decidido quién tiene que quedarse. Lo que buscamos es el mejor precio para el proyecto y las mejores competencias; entre más participación haya en el proceso, más calidad va a tener«, explicó Martín.
La directiva agregó que, al tratarse del primer proyecto de este tipo en México, el proceso de selección requiere particular rigor técnico y financiero, con CFE manteniendo visibilidad totalsobre las cifras.
Al igual que Energía Los Cabos, Oasis incorporará un componente hídrico para abastecer la producción de hidrógeno. Sin embargo, el punto de partida es distinto. Mientras en Los Cabos existe una planta de tratamiento cercana al proyecto, en Mulegé únicamente hay lagunas de oxidación próximas a la población que el municipio busca sustituir.
Por ello, el proyecto contempla construir una nueva planta de tratamiento dentro del propio predio. Oasis requerirá entre 70 y 100 metros cúbicos diarios de agua tratada, en proporción a una capacidad de generación aproximadamente dos veces mayor que la de Energía Los Cabos.
La infraestructura se dimensionará para que el consumo del proyecto represente únicamente alrededor del 10% de la capacidad total de la planta. El resto del agua tratada quedará disponible para el municipio, con aplicaciones en riego de caminos, agricultura y saneamiento. «Nosotros pretendemos crear la planta de tratamiento dentro del terreno y dejarle mucho provecho al municipio, para que ellos mismos puedan operarla», explicó Martín.
HDF busca convertir a México en su hub para las Américas
Detrás de Energía Los Cabos y Oasis opera una misma configuración tecnológica que combina dos sistemas de almacenamiento con funciones complementarias. Mientras las baterías de litio responden en fracciones de segundo para mantener la estabilidad de la red ante cualquier variación, el hidrógeno permite despachar electricidad durante horas o incluso días, de modo que el sistema percibe el suministro como el de una central térmica convencional.
Con esa arquitectura, las plantas alcanzan un factor de disponibilidad de 95%, frente al rango de entre 20 y 25% que ofrece una central solar sin almacenamiento, una diferencia que sitúa a HDF en competencia directa con tecnologías de generación firme. Cada pila de combustible tiene una capacidad de 1.5 MW y se integra en un contenedor de 40 pies que alberga tres módulos de 0.5 MW. Esta configuración permite que, en caso de una falla, solo se detenga medio megawatt de capacidad y no toda la unidad de generación.
Los equipos destinados a los dos proyectos mexicanos, que en conjunto suman 9 MW en pilas de combustible, se fabricarán inicialmente en Burdeos, Francia. Sin embargo, la empresa ya analiza trasladar esa capacidad industrial a México.
«No tiene sentido fabricar en Francia y traerlo a México si el mercado principal de América Latina está aquí; la idea es que el hub para las Américas esté en México«, planteó Martín. Esa fábrica en territorio mexicano abastecería, además del mercado nacional, a países como Estados Unidos, Colombia y Chile.
Una referencia para América Latina
Martín consideró que México reúne condiciones para convertirse en el primer mercado de América Latina donde esta tecnología pase de la etapa de planeación a la construcción de proyectos comerciales.
Ese resultado se suma a la respuesta del sector ante la primera convocatoria de generación eléctrica lanzada por el gobierno, en la que la oferta de capacidad de los desarrolladores privados superó los megawatts solicitados originalmente. Para la directiva, ese avance refleja un esfuerzo institucional inédito.
«El esfuerzo que ha hecho este gobierno es notable, sobre todo por cómo han conseguido alinear a CFE, Semarnat y Cenace, con Sener como cabeza de sector, en tiempo récord y con condiciones bastante buenas para los privados. Tenemos todo para dar el siguiente paso: la situación geográfica, los recursos, el talento nacional y la voluntad política de apostar por energías renovables y abrir la puerta a la inversión privada«, concluyó.






