Chevron presentó sus resultados financieros del primer trimestre de 2026, reportando un beneficio neto de 2,210 millones de dólares, lo que representa una disminución del 36.8% en comparación con los 3,500 millones obtenidos en el mismo periodo del año anterior.
En contraste, la compañía logró incrementar sus ingresos hasta 48,607 millones de dólares, superando los 47,610 millones del año previo, lo que representa un crecimiento cercano al 2.1%.
Uno de los factores clave fue el aumento en la producción, que creció un 15% interanual hasta alcanzar los 3.86 millones de barriles diarios. Este incremento estuvo respaldado por la adquisición de Hess y una mayor actividad en Estados Unidos, donde la producción se elevó un 24%.
El entorno del mercado estuvo marcado por una alta volatilidad en los precios del petróleo. Durante los primeros meses del año, las expectativas de un exceso de oferta mantuvieron los precios relativamente bajos, pero estos repuntaron con fuerza a finales de febrero tras eventos geopolíticos en Medio Oriente.
Según Mike Wirth, los resultados reflejan la resiliencia operativa de la compañía en un entorno complejo, destacando la importancia de mantener disciplina en las inversiones para garantizar la seguridad energética.
En términos de segmentos, el negocio de exploración y producción (upstream) mostró un desempeño positivo, con ganancias de 3,909 millones de dólares, superiores a los 3,758 millones del año anterior.
Por el contrario, el área de refinación y comercialización (downstream) registró pérdidas de 817 millones de dólares, en comparación con ganancias de 325 millones en el mismo periodo de 2025, afectada por menores márgenes y mayores costos operativos.
El flujo de caja operativo también mostró una caída significativa, situándose en 2,500 millones de dólares frente a los 5,200 millones del año anterior, debido principalmente a mayores necesidades de capital de trabajo.
Durante el trimestre, Chevron devolvió aproximadamente 6,000 millones de dólares a sus accionistas mediante dividendos y recompras de acciones, además de anunciar un dividendo trimestral de 1.78 dólares por acción.
En conjunto, estos resultados reflejan un escenario en el que las grandes compañías energéticas mantienen solidez operativa, pero enfrentan presiones derivadas de la volatilidad del mercado y factores geopolíticos.






