Itzel Alaniz
En los campos petroleros de México se queman cada año más de 5,000 millones de metros cúbicos de gas natural en quemadores al aire libre. Esto equivale a una pérdida de 1.2 millones de dólares (MDD) diarios, de acuerdo con datos del Banco Mundial.
El combustible sale del subsuelo, pero termina en la atmósfera por la falta de infraestructura para aprovecharlo. Según el Banco Mundial, frenar este drenaje de recursos dejó de ser sólo una causa ecológica y se convirtió en una decisión operativa y financiera con potencial para generar mayores beneficios en el sector energético nacional.
Frente a este escenario, Centla Energy, compañía independiente de exploración y producción de hidrocarburos de América Latina, propone cambiar el enfoque para aprovechar el gas asociado en lugar de quemarlo al aire libre.
La compañía plantea rehabilitar la infraestructura de recolección, compresión y transporte para llevar este combustible a donde se necesita. Con ello, busca convertir un desperdicio operativo en ventas comerciales y generar valor para el país.
Su propuesta también contempla el manejo, tratamiento y reinyección de agua producida mediante circuitos cerrados y procedimientos autorizados, con el objetivo de regresarla al subsuelo de forma segura y proteger la tierra y los mantos freáticos de la región.
“Cuando una instalación deja de perder una sola gota de crudo o molécula de gas, se extiende la vida útil del campo y se construye la confianza de las comunidades donde operamos”, afirmó José Bosch, director general de Centla Energy.
Con estas propuestas y acciones en marcha, la rentabilidad y el entorno pueden avanzar en la misma dirección. Al canalizar el gas hacia la venta y reducir fugas y emisiones fugitivas en superficie, la reactivación de campos tradicionales muestra que la viabilidad energética de México no depende sólo de proyectos costosos ni de fórmulas complejas, sino también de la disciplina operativa para no desperdiciar los recursos disponibles.
El gas que se pierde
Estimaciones de la Agencia Internacional de Energía revelan que más del 40% del gas que hoy se quema o se fuga en la industria petrolera puede recuperarse, con un beneficio económico para las empresas.
Cambiar esta realidad exige identificar dónde ocurren las mermas, fortalecer la detección y reparación de fugas, controlar las emisiones fugitivas en las instalaciones y conectar sistemas de compresión para conducir el gas hacia la red comercial.
Al recuperar este hidrocarburo desde la boca del pozo, el gas asociado que antes se perdía o se quemaba puede entrar a la tubería de venta para abastecer a la industria nacional y reducir la contaminación en las comunidades vecinas.
“Tratar al gas asociado como un residuo que se quema al aire es renunciar a un activo con valor comercial inmediato; recuperarlo, acondicionarlo y colocarlo en el mercado es, simplemente, buena administración del recurso”, señaló Bosch.






