La industria invisible detrás de la infraestructura
La infraestructura industrial suele explicarse desde sus grandes obras, plantas, ductos o sus líneas de producción. Sin embargo, detrás de cada proceso existe una cadena menos visible, pero indispensable para la continuidad operativa: la industria de válvulas y conexos.
Para José Luis Gómez Góngora, Director General de AMEXVAL, este sector ha dejado de ocupar una posición meramente operativa dentro de los proyectos industriales. De hecho, se estima que “el inventario de válvulas en operación instaladas hoy en día en la industria está alrededor de las 29 millones de piezas”, señaló, y que “el año pasado en el mercado nacional la venta de válvulas representó aproximadamente arriba de los 1,000 millones de dólares”.
La dimensión todavía es menor si se compara con Estados Unidos, donde la demanda es considerablemente más alta. De acuerdo con el directivo, el mercado mexicano representa alrededor de 10% de la demanda estadounidense.
“Hoy en día hay pocas industrias que no requieren de una válvula para el control de fluidos”, explicó. “Entendiendo por fluidos los que pueden ser líquidos o gaseosos y además para el control de la presión de los mismos. Por eso su uso en la industria del petróleo y gas es muy importante”.
En ese mapa, Gómez observa una transformación del papel de las empresas mexicanas, aportando en una cadena que aporta ingeniería, mantenimiento especializado y soluciones tecnológicas para mejorar la operación de los proyectos. “La empresa mexicana en la industria de válvulas ha sufrido muchos cambios y su papel es muy importante. Ha pasado de ser un proveedor operativo a ser un socio estratégico en la cadena de suministro”, afirmó.
Contenido nacional como eje de competitividad
El fortalecimiento del contenido nacional se ha vuelto uno de los principales temas para la industria mexicana de válvulas y conexos. En un contexto de nuevos proyectos industriales y energéticos, AMEXVAL considera que la integración de proveedores locales puede convertirse en una ventaja para elevar la participación mexicana en cadenas de suministro de mayor valor.
Por eso es que el programa “Hecho en México” ha funcionado como un referente para impulsar la participación de empresas nacionales tanto en proyectos locales como internacionales. “Vino a ser un referente para la participación de las empresas en los proyectos tanto nacionales como internacionales”, afirmó, agregando que la iniciativa “es un sinónimo de calidad y confiabilidad y eso nos permite que el desarrollo del contenido nacional en la industria tome una relevancia mucho más importante”.
La oportunidad se relaciona con la expansión de actividades productivas que demandan equipamiento, servicios técnicos y proveeduría especializada. El directivo mencionó proyectos vinculados con nuevas tecnologías para producir fertilizantes, productos alimenticios y capacidades automotrices, donde la industria mexicana debe responder con mayor preparación e integración.
“Los grandes proyectos en México que se están dando, como es el caso de la generación de nuevas tecnologías para producir fertilizantes, para producir otro tipo de productos alimenticios, desarrollar capacidades automotrices, nos están solicitando que cada día estemos mejor preparados y que tengamos una integración nacional mucho más fuerte y consolidada”, sostuvo.
Para AMEXVAL, esa integración depende de fabricar más componentes, obtener más capacitación, certificaciones, cumplimiento regulatorio, conocimiento técnico y capacidad de acompañamiento. Por ello, la asociación ha desarrollado programas orientados tanto a usuarios industriales como a las propias empresas que producen bienes y servicios dentro del sector.
“Estamos, yo creo que muy bien preparados”, dijo Gómez Góngora.
Y agregó que “han desarrollado programas de capacitación muy importantes, no nada más para que las empresas que ocupan los bienes que se producen en el sector conozcan qué hay, cómo hay y cómo se desarrolla, sino también procedemos a capacitar a las propias empresas que producen estos bienes y servicios”.
Esa preparación, aseguró, ya permite competir más allá del mercado nacional. “Tenemos socios que son referentes no nada más a nivel nacional, sino a nivel internacional. Por ejemplo, uno de nuestros socios es el principal fabricante de válvulas en Latinoamérica y tiene presencia en varias partes del mundo”, explicó Gómez.
Regulación y certificaciones para competir en mejores condiciones
Además de la integración nacional, la agenda del sector pasa por condiciones regulatorias más equitativas, puesto que la competencia internacional ha sido fuerte especialmente por la entrada de productos provenientes de mercados de bajo costo. “Hay mercados que son muy económicos en su acceso para la industria nacional, pero también es cierto que hoy en día lo que hemos estado trabajando es en tener una regulación más equitativa”, señaló.
La conversación regulatoria es relevante porque las válvulas y conexos impactan directamente la operación de plantas, ductos, sistemas de proceso, infraestructura energética y proyectos industriales que dependen de seguridad, continuidad y precisión.
“Nosotros queremos jugar un papel preponderante en el desarrollo de todos los proyectos, tanto nacionales como internacionales”, afirmó. “Hoy en día el sector de válvulas es una cadena que tiene la capacidad instalada, la capacidad técnica y el espacio de mercado necesario para poder atender las necesidades o la demanda tanto nacional como internacional”.
AMEXVAL también busca posicionarse como una representación organizada de los productores mexicanos de la categoría, incluyendo elementos adicionales necesarios para el funcionamiento de los sistemas, como tubería, interconexiones y otros componentes asociados a la operación industrial.
“Somos una representación organizada y activa, que estamos muy al tanto de lo que sucede no nada más en el mercado nacional como internacional”, puntualizó José Luis Gómez Góngora.
Para el directivo, la industria mexicana cuenta con capacidades para asumir un papel más visible, atraer inversión y desarrollar nuevas capacidades industriales, donde las válvulas aparecen como una pieza discreta, pero decisiva.






