La situación financiera y operativa de Petróleos Mexicanos continúa generando preocupación dentro del sector energético internacional luego de que Moody’s advirtiera que los riesgos de operación de la empresa siguen aumentando pese al fuerte respaldo económico del gobierno mexicano. El análisis señala que la petrolera necesitará apoyo financiero constante por lo menos hasta 2028, debido a la combinación de alta deuda, caída productiva y limitada generación interna de efectivo.
De acuerdo con la evaluación, el gobierno federal ha destinado más de 40 mil millones de dólares en apoyos financieros durante 2025 para reducir obligaciones, cubrir vencimientos y enfrentar pagos pendientes. Además, el presupuesto de 2026 contempla cerca de 14 mil millones de dólares adicionales para cubrir compromisos de corto plazo, reflejando la importancia estratégica que representa PEMEX para la economía mexicana.
Moody’s destacó que la administración federal mantendrá un respaldo visible y continuo hasta 2030, aunque advirtió que esto no elimina los riesgos estructurales que enfrenta la empresa. Entre los principales problemas aparece la caída natural de producción en campos maduros, el desgaste de reservas y la falta de inversión suficiente para mantener estabilidad operativa.
Actualmente, la producción de líquidos ronda 1.65 millones de barriles diarios durante el primer trimestre de 2026, cifra que se mantiene estable únicamente gracias a mejoras operativas temporales. Sin embargo, los principales activos petroleros de PEMEX, incluyendo Maloob, Zaap, Quesqui y Tupilco Profundo, continúan registrando reducciones importantes de producción, algunas incluso con caídas de doble dígito anual.
El reporte también señala que aproximadamente el 80% de la producción petrolera de PEMEX proviene de campos con elevados niveles de agotamiento, obligando a la empresa a reinvertir miles de millones de dólares simplemente para sostener sus niveles actuales de extracción. Moody’s explicó que la petrolera necesitará inversiones promedio cercanas a los 11 mil millones de dólares entre 2026 y 2028 para intentar contener el deterioro operativo.
Otro factor de presión para la empresa es el área de refinación. El documento advierte que la política de subsidios al combustible en México limita la capacidad de PEMEX para beneficiarse del incremento internacional del petróleo. Actualmente, los subsidios gubernamentales equivalen aproximadamente a 4.6 pesos por litro para el diésel y 3.3 pesos por litro para la gasolina, reduciendo el margen financiero de la petrolera incluso en escenarios de altos precios energéticos.
Además, Moody’s alertó sobre la reducción del gasto de capital de PEMEX, que cayó alrededor de 51% en términos reales durante el inicio de 2026. Esta disminución podría afectar la eficiencia de las operaciones, aumentar riesgos operativos y generar mayores problemas en instalaciones estratégicas de refinación y producción.
Pese a este panorama, la petrolera todavía mantiene acceso a los mercados financieros. Durante 2026, PEMEX logró emitir aproximadamente 1.7 mil millones de dólares en deuda local, aunque gran parte de esos recursos serán utilizados para refinanciar obligaciones existentes y no para nuevos proyectos de inversión.
El análisis concluye que la empresa seguirá dependiendo tanto del apoyo gubernamental como del acceso constante al financiamiento para enfrentar sus vencimientos de deuda en los próximos años. Moody’s considera que los riesgos operativos continúan siendo el principal desafío para la calidad crediticia de PEMEX, especialmente en un entorno donde las necesidades de inversión permanecen elevadas y la producción enfrenta una presión constante.






