La crisis del agua en México ha adquirido una dimensión que trasciende la mera escasez técnica para convertirse en un desafío social, económico y ambiental que exige respuestas innovadoras y sostenibles. La gestión del agua enfrenta tensiones profundas tanto en zonas rurales como urbanas, donde la disponibilidad, calidad y eficiencia del recurso son cada vez más críticas
Por Beatriz Cortés, Co-Founder and CEO de Ingecoper México
Este escenario de estrés hídrico —impulsado por factores como la sobreexplotación de acuíferos, la infraestructura envejecida y la creciente demanda de la industria— obliga a repensar cómo se utiliza el agua en actividades productivas, especialmente aquellas que dependen tradicionalmente de grandes volúmenes para operaciones de limpieza y sanitización.
Una visión que impulsa el cambio
En este contexto surge la historia de Beatriz Cortés, empresaria mexicana profundamente preocupada por los efectos sociales del estrés hídrico. Su interés por optimizar el uso del agua en procesos de limpieza —tanto industriales como institucionales y domésticos— la llevó a explorar soluciones globales que pudieran transformar este paradigma.
Su búsqueda la condujo a la tecnología de Hiperdegradación, un desarrollo científico colombiano creado por Nuevas Tecnologías Fisicoquímicas SAS BIC y operado por INGECOPER SAS. Al comprender su potencial, identificó una oportunidad estratégica para introducir una alternativa sostenible y eficiente en el mercado mexicano.
La Hiperdegradación: limpieza sin agua
La tecnología de hiperdegradación representa un avance significativo al permitir procesos de limpieza industrial sin uso de agua. Esta innovación no solo mejora la eficiencia operativa, sino que elimina la generación de aguas contaminadas.
Convencida de su impacto, Beatriz Cortés promovió alianzas estratégicas entre empresarios colombianos y mexicanos comprometidos con la sostenibilidad, impulsando la adopción de esta tecnología como una solución real frente al estrés hídrico.
Impacto operativo y ambiental
Los procesos tradicionales de limpieza industrial consumen grandes volúmenes de agua. Por ejemplo, una estación de servicio con un área de 200 m² puede utilizar hasta 14 m³ de agua en tareas rutinarias. Este consumo implica costos económicos y ambientales significativos.
La hiperdegradación elimina completamente este consumo, reduciendo el estrés hídrico, evitando la contaminación y disminuyendo la huella de carbono. Además, se generan ahorros sustanciales en el tratamiento de aguas hidrocarburadas y en la operación general.
La industria frente al reto hídrico
La industria mexicana enfrenta crecientes presiones regulatorias y ambientales para optimizar el uso del agua. La adopción de tecnologías sin agua no solo responde a estas exigencias, sino que mejora la competitividad y resiliencia operativa.
La innovación en procesos se convierte así en una herramienta estratégica para avanzar hacia modelos productivos más responsables y eficientes.
Conclusión
La introducción de la hiperdegradación en México simboliza cómo la innovación tecnológica puede transformar desafíos ambientales en oportunidades de desarrollo sostenible. El liderazgo y visión de Beatriz Cortés evidencian que es posible construir soluciones que beneficien a la industria, al medio ambiente y a la sociedad.
En un contexto donde cada gota cuenta, adoptar procesos de limpieza sin agua representa un paso decisivo hacia un futuro hídrico más eficiente, competitivo y sostenible.






