La empresa española Cox, con sede en Valencia, cerró la estructura de financiamiento para adquirir el negocio de Iberdrola en México, en una operación valuada en 3,600 millones de euros (4,200 millones de dólares). El acuerdo cuenta con el respaldo del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs, que además de participar como prestamista, asumirá un rol como socio director del proyecto.
Goldman Sachs aportará 200 millones de euros de capital propio, sumándose al préstamo sindicado que lidera junto a otras entidades financieras. En enero, Cox ya había anunciado un financiamiento por 2,650 millones de dólares para la adquisición, con la participación de siete instituciones: Citi, Goldman Sachs, Barclays, Deutsche Bank, Santander, BBVA y Bank of Nova Scotia.
La salida de Iberdrola del mercado mexicano en 2025, con el objetivo de concentrar sus operaciones en Estados Unidos y Reino Unido, abrió espacio para nuevos actores. Cox, de menor tamaño que Iberdrola, busca consolidarse en México y reforzar su presencia en el sector energético.
Actualmente, Iberdrola México cuenta con una capacidad instalada de más de 2.6 GW, distribuida en 15 centrales de generación —seis parques eólicos, tres fotovoltaicos y seis de cogeneración y ciclo combinado— con presencia en 12 estados del país.
El presidente ejecutivo de Cox, Enrique Riquelme, calificó la operación como “transformacional para la compañía, elevando a Cox a un nuevo nivel en cuanto a tamaño y posicionamiento estratégico”. Además, la empresa confirmó que integrará a la plantilla de 700 trabajadores de Iberdrola México, con el objetivo de preservar el talento y garantizar la continuidad operativa.
La llegada de Cox supone un cambio relevante en el mercado energético mexicano, donde la compañía busca aprovechar las oportunidades de crecimiento en un entorno marcado por la transición energética y la competencia internacional.






