La empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) dejó de aportar recursos netos a las finanzas públicas en 2025, convirtiéndose por primera vez en una compañía subsidiada por los ciudadanos. Según cálculos de México Evalúa, cada mexicano destinó mil 173 pesos para sostener a la petrolera, cifra que contrasta con los 16 mil 423 pesos que recibía en 2008 por habitante.
De acuerdo con cifras oficiales, Pemex aportó 240 mil millones de pesos al gobierno federal, pero recibió 396 mil millones en transferencias de la Secretaría de Energía, lo que generó una pérdida neta de 156 mil millones de pesos. “Pemex sí tiene la obligación de aportar de forma neta a las finanzas públicas, y en este contexto no está cumpliendo con ese objetivo”, señaló Jorge Cano, coordinador del Programa de Gasto Público en México Evalúa.
El especialista destacó que, aunque la deuda de Pemex se redujo en 17% respecto a 2018, sus activos cayeron en 23%, reflejo de una menor inversión y de la depreciación de su infraestructura. Como resultado, el patrimonio de la empresa aumentó apenas 9%, equivalente a 176 mil millones de pesos.
Entre 2019 y 2025, el gobierno federal destinó aproximadamente 3 billones de pesos a Pemex, mediante transferencias directas y reducciones en el pago de derechos. Cano advirtió que este respaldo debería condicionarse a la rentabilidad de la empresa y a su capacidad de volver a ser un aportador neto. “Es fundamental que la empresa reduzca sus pérdidas y que destine los recursos a proyectos productivos”, afirmó.
Otro punto señalado fue la necesidad de profesionalizar los consejos de administración de Pemex, incorporando perfiles técnicos capaces de evaluar decisiones de inversión y establecer estrategias con metas medibles. Cano subrayó que la empresa debe definir prioridades claras: si lo más relevante es la soberanía energética, la rentabilidad o la aportación neta a las finanzas públicas.






