El gigante petrolero Aramco analiza desviar parte de sus exportaciones hacia el Mar Rojo, en un intento por evitar el Estrecho de Ormuz, donde el riesgo de ataques ha ralentizado el transporte marítimo hasta casi detenerlo. La compañía evalúa utilizar el puerto de Yanbu como punto de salida, aunque enfrenta limitaciones logísticas.
Fuentes del sector señalaron que el Oleoducto Este-Oeste tiene una capacidad de 5 millones de barriles diarios (bpd), con posibilidad de alcanzar hasta 7 millones de bpd en condiciones extraordinarias, como ocurrió en 2019. Sin embargo, analistas advierten que esta infraestructura podría convertirse en un objetivo de ataques de los aliados de Irán.
Arabia Saudita produjo poco más de 10 millones de bpd de crudo en enero, según datos de la OPEP, lo que refleja la magnitud del desafío para mantener la estabilidad de sus exportaciones. Tres fuentes confirmaron que Aramco ha solicitado a algunos compradores de su crudo Arab Light cargar directamente en Yanbu, mientras se evalúa la demanda y disponibilidad.
“Hay compensaciones logísticas involucradas, incluida la reducción de la capacidad de extracción de LGN y el ritmo al que la terminal de crudo de Yanbu puede cargar buques de manera sustentable”, explicó Richard Bronze, cofundador de la consultora Energy Aspects. Los registros muestran que en abril de 2020 las cargas en Yanbu alcanzaron un pico cercano a 1.5 millones de bpd.
La situación se complica tras el cierre de la refinería Ras Tanura, la más grande del país, luego de un ataque con drones. Una fuente de la industria indicó que la compañía revisa todas las opciones para evitar el estrecho, incluyendo el uso del oleoducto que conecta con el yacimiento de Abqaiq.






