El Pentágono informó que el ejército de Estados Unidos abordó un nuevo petrolero sancionado en el Océano Índico, tras rastrearlo desde el Caribe. La acción se enmarcó en la política de cuarentena marítima alrededor de Venezuela, aplicada por la administración Trump para mantener presión sobre el gobierno de ese país.
La operación representó el tercer buque detenido en este contexto. “Tres barcos huyeron y ahora los tres han sido capturados”, señaló el Departamento de Defensa en un comunicado difundido en redes sociales, acompañado de imágenes de helicópteros militares sobrevolando un petrolero.
En semanas previas, las fuerzas estadounidenses habían interceptado el Aquila II, que salió de Venezuela en diciembre y fue detenido cerca del estrecho de Sunda, entre Java y Sumatra. Posteriormente, abordaron el Veronica III, de bandera panameña, también en el Océano Índico. Estos casos reflejaron la continuidad de las operaciones de vigilancia marítima en distintas rutas internacionales.
El último abordaje se sumó a la estrategia de Estados Unidos para mantener control sobre los movimientos de buques vinculados al comercio de hidrocarburos venezolanos. La política buscó reforzar la presión diplomática y económica tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales el 3 de enero.
Un portavoz del Pentágono declinó ofrecer más detalles sobre el petrolero interceptado y remitió las preguntas a la Casa Blanca. Con estas acciones, Estados Unidos reafirmó su postura de vigilancia marítima, subrayando la dimensión geopolítica de los flujos energéticos en regiones estratégicas como el Caribe y el Océano Índico.






