Repsol reportó en su informe financiero anual que aún tiene pendientes de cobro 4,550 millones de euros (aproximadamente 5,370 millones de dólares) por parte del Estado venezolano. La cifra incluye deuda comercial por suministro de petróleo y gas, intereses acumulados y financiamiento otorgado a la empresa conjunta Petroquiriquire, desarrollada junto a la estatal PDVSA.
La compañía, con más de tres décadas de presencia en Venezuela, ha considerado la recuperación de esta deuda como un asunto estratégico. Aunque ha provisionado alrededor de 3,590 millones de euros para cubrir riesgos, mantiene operaciones en el país y busca ampliar su producción en exploración y extracción. “La exposición financiera se ha reducido, pero sigue siendo significativa”, señala el documento.
En 2025, la producción de Repsol en Venezuela alcanzó una media de 71,300 barriles equivalentes de petróleo al día, superando los 67,000 registrados en 2024. La empresa también adquirió cargamentos de crudo venezolano a través de la comercializadora Trafigura, lo que refleja su interés en mantener vínculos activos con el mercado local pese a las restricciones internacionales.
El panorama se complica por las decisiones regulatorias de Estados Unidos. Hasta marzo de 2025, Repsol contaba con un permiso para recibir petróleo de PDVSA como pago de la deuda, pero la autorización fue revocada. Actualmente, la compañía opera bajo una licencia general expedida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que permite ciertas actividades en el sector energético venezolano.
La exposición total de Repsol en Venezuela se situó en 276 millones de euros al cierre del año pasado, según el informe. Aunque la cifra es menor respecto al monto histórico de la deuda, la empresa reconoce que la situación sigue siendo un desafío para su balance financiero y para la estabilidad de sus operaciones en la región.






