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La ingeniería detrás de la Fórmula E y la electrificación industrial

En el marco del E-Prix de Ciudad de México 2026, ABB, socio tecnológico de la Fórmula E, expuso cómo la electrificación, la automatización, la eficiencia energética y la gestión de datos sostienen tanto la competencia deportiva como los procesos industriales. La compañía vinculó la operación de los monoplazas eléctricos con los desafíos estructurales que enfrentan industrias, centros de datos y sistemas eléctricos en México y el mundo


Por Kathya Santoyo

La Fórmula E volvió a la Ciudad de México en un momento clave para la conversación energética global. En la pista, la categoría mostró el avance de la electrificación aplicada al alto desempeño. Fuera de ella, ABB, socio tecnológico del campeonato, utilizó el contexto de la carrera para explicar cómo los mismos principios que rigen una competencia eléctrica de alto nivel se trasladan a la industria, a las ciudades y a los sistemas productivos.

La carrera del E-Prix confirmó la relevancia de la gestión energética como factor central de desempeño. Nick Cassidy obtuvo la victoria para Citroën Racing Formula E Team, seguido por Mahindra y Nissan, tras administrar consumo, ritmo y activaciones de Attack Mode en un trazado con alta sensibilidad energética. El piloto neozelandés señaló que el resultado se apoyó en contar con un paquete competitivo y en tomar decisiones estratégicas durante la competencia. La victoria se sumó al podio logrado en São Paulo y consolidó su inicio de temporada con el nuevo tren motriz de Stellantis .

La Fórmula E como laboratorio tecnológico

La Fórmula E, explicó ABB en la antesala del evento, funciona como un entorno de prueba donde cada decisión depende de datos en tiempo real. La compañía impulsa ese mismo enfoque en sectores industriales. Roberto Delgado, director de Productos Smart Power para la región NEMA, ABB Electrification, planteó que la base del proceso es común: medir, almacenar información, analizarla y ejecutar acciones.

Lo que no se puede medir no se puede controlar”, afirmó, al explicar que tanto en una carrera como en una planta industrial, el valor está en la capacidad de convertir datos en decisiones operativas. En el caso de la Fórmula E, esa lógica se refleja en telemetría, consumo de batería, temperatura, tracción y uso de energía por vuelta. “En una planta industrial, los mismos principios se aplican al monitoreo de procesos, eficiencia energética, mantenimiento predictivo y continuidad operativa”.

Miguel Angel Valdespino Rivera, director de Ventas para Process Automation Energy Industries de ABB, vinculó este enfoque con la evolución tecnológica del campeonato. Desde su creación, la Fórmula E ha avanzado por distintas generaciones de monoplazas, cada una con mayor capacidad energética, potencia y eficiencia. Ese avance, explicó, responde a la misma presión que enfrentan hoy las industrias: producir más con menos consumo y emisiones.

La electrificación es el eje de esa transición. ABB destacó que, a nivel global, el avance hacia los objetivos de electrificación sigue siendo limitado. Para 2022, el mundo había alcanzado alrededor de 20% del camino. Para 2026, la proyección es llegar a 27%, lo que deja una brecha significativa frente a las metas de largo plazo. En ese contexto, la eficiencia energética aparece como una herramienta inmediata y disponible.

Delgado destacó que «detrás de todo esto, el verdadero conocimiento está en el talento y en la calidad del personal que se reta a tener esas metas». La nueva generación de profesionales, explicó, llega con mayor conciencia sobre temas energéticos, desde la utilización eficiente de luz hasta el apagado de equipos. Este cambio cultural, señaló, es tan importante como la tecnología misma.

300 millones de motores: el punto de apalancamiento global

Martin Capo, director de Motion en ABB, presentó cifras que dimensionan el desafío: «En el mundo existen alrededor de 300 millones de motores eléctricos de uso industrial, los cuales consumen aproximadamente 45% de la electricidad que se genera en el mundo«. Cuando se habla de descarbonización y eficiencia, explicó, no se puede ignorar que casi la mitad de la electricidad mundial pasa por estos motores.

La solución está en los motores de alta eficiencia combinados con variadores de velocidad. «Para ejemplificar, en una aplicación industrial, como puede ser una bomba de agua, si un motor eléctrico sin un variador de velocidad consume 100 unidades de energía, si le pongo un variador de velocidad, ese consumo caerá a 75”.

El impacto potencial es masivo. El experto ilustró que si esos 300 millones de motores eléctricos de uso industrial pudieran ser de la mayor eficiencia que hoy existe, el consumo eléctrico global caería un 10% automáticamente. «Esas tecnologías están disponibles hoy. No hace falta esperar años hacia adelante», añadió.

ABB vinculó esta lógica con la Fórmula E. La recuperación de energía, el control de entrega de potencia y la administración del consumo durante la carrera siguen principios similares a los que se aplican en procesos industriales. El desempeño depende de la capacidad de dosificar energía y no solo de maximizar potencia.

Brecha de electrificación y eficiencia energética

El crecimiento de la demanda eléctrica fue otro de los temas centrales. Valdespino explicó que el crecimiento económico de México, estimado en alrededor de 2.4% anual, se acompaña de una expansión acelerada de centros de datos. En el último año, este sector concentró inversiones cercanas a 5.2 mil millones de dólares. A ello se suman inversiones proyectadas por más de 3.8 mil millones de dólares en soluciones inteligentes de electrificación y comunicación.

Al respecto, los especialistas advirtieron que México opera con márgenes de generación ajustados, con una brecha reducida entre oferta y demanda. En otros mercados, la falta de capacidad eléctrica ya ha provocado la cancelación de proyectos de centros de datos. Frente a este escenario, grandes consumidores están evaluando esquemas de autogeneración y soluciones energéticas propias, siempre bajo criterios de seguridad y confiabilidad.

«Tenemos que incrementar la velocidad de cambio en nuestras energías y hacerlas más limpias«, planteó Delgado. Al día de hoy, señaló, todavía existe una amplia generación basada en combustibles fósiles. La transición hacia energías renovables está en marcha, pero no al ritmo necesario.

ABB señaló que uno de los principales retos en la transición energética no está en la ausencia de tecnología, sino en la falta de aprovechamiento del potencial existente, particularmente en el sector industrial. La eficiencia energética, explicó Valdespino, es uno de los pocos frentes donde los objetivos económicos y ambientales convergen. Las iniciativas en este ámbito generan retornos claros, con periodos de recuperación que pueden ser cortos o graduales, y permiten reducir costos operativos al tiempo que disminuyen el consumo energético.

El interruptor más inteligente del mundo

En ese contexto, la empresa trabaja con clientes industriales para cerrar brechas de conocimiento y operación que impiden maximizar ese potencial. Para dimensionar el margen de mejora, la compañía utiliza el indicador de intensidad energética, que mide cuánta energía requiere un país para producir una unidad de producto. En América Latina, economías como México, Brasil y Argentina presentan niveles elevados de este índice.

Esto refleja, por un lado, una estructura productiva orientada a industrias de alto consumo energético y, por otro, un espacio relevante para incrementar la eficiencia. ABB vinculó este diagnóstico con las tendencias de crecimiento de la generación renovable y la expansión de la infraestructura eléctrica.

A nivel global, la energía solar y eólica mantienen tasas de crecimiento de entre 7 y 10% anual, lo que implica que en menos de una década la capacidad instalada podría duplicarse. En México, los planes de expansión eléctrica hacia 2030 contemplan alrededor de 29 mil megawatts adicionales, con inversiones estimadas en 22 mil millones de dólares”, recordó el directivo.

En ese marco, ABB señaló que la eficiencia energética también depende de la capacidad de los equipos para generar y compartir información operativa. La compañía puso como ejemplo el desarrollo reciente de interruptores inteligentes capaces de medir cargas, gestionar consumos y comunicarse entre dispositivos dentro de una misma red eléctrica.

Uno de esos desarrollos es IMAX 3, un interruptor principal que integra medición directa de energía, comunicación bidireccional y compatibilidad con arquitecturas de Internet de las Cosas (IoT). «Es sin duda el interruptor más inteligente existente hoy en el mundo«, afirmó Delgado. Este tipo de equipos permite balancear cargas, priorizar consumos y tomar decisiones automáticas en tiempo real, un enfoque que ABB considera clave para avanzar en eficiencia energética sin requerir cambios estructurales en la infraestructura existente.

El interruptor forma parte de la tendencia hacia el Internet de las Cosas (IoT) aplicado a la gestión energética. Cualquier dispositivo conectado a internet —un aire acondicionado, un sensor, un control— puede integrarse a la misma red que los interruptores, generando eficiencia energética de manera contundente.

Eficiencia, productividad y toma de decisiones

La automatización aparece como el vínculo entre eficiencia, productividad y toma de decisiones. Roberto Delgado explicó que la integración entre tecnologías operativas y de información permite que operadores, áreas financieras y responsables de negocio trabajen con la misma base de datos. Esto facilita evaluar inversiones, medir retornos y mejorar la competitividad.

El salto tecnológico está en la convergencia entre tecnología de operación (OT) y tecnología de informática (IT). «La convergencia entre la tecnología de operación y la tecnología de informática es lo que nos va a dar la gran oportunidad de tener el mundo operativo y el mundo eléctrico juntos«, detallaron.

Expansión industrial y crecimiento en México

En paralelo, la compañía confirmó la apertura de una nueva planta en Monterrey este mismo año. La instalación estará enfocada en la fabricación de tableros eléctricos para los mercados de México y Estados Unidos y generará alrededor de 300 empleos en su primera etapa. ABB explicó que la decisión responde a tendencias estructurales de electrificación y crecimiento de la demanda, más que a factores coyunturales.

Los directivos aseguraron que ABB ha crecido de manera sostenida en México, «no de manera agresiva en términos de tamaño, pero sí de manera muy agresiva en términos de know-how«, explicó Valdespino. Esto se explica porque la empresa ha entrado en campos donde hace seis u ocho años no tenía presencia, como digitalización industrial, ciberseguridad y convergencia entre informática y operación.

El paradigma de mejora continua

Valdespino cerró con una reflexión sobre mentalidad operativa. «Hay un paradigma que dice: si está funcionando bien, no lo toques, pero desde la perspectiva de ABB, si está funcionando bien, hay un área de mejora. Porque si ya está funcionando bien, puede funcionar mejor«.

Esta filosofía, explicó, es aplicable tanto en un circuito de Fórmula E como en una planta industrial. Siempre existen oportunidades de mejora: un ahorro energético del 3%, logrado mediante el monitoreo, la renovación de tableros o la optimización de los sistemas de control, puede traducirse directamente en mayor competitividad, reducción de costos operativos y una huella ambiental más ligera.

«Nuestra labor es acercarnos a los clientes y actuar como sus asesores, para identificar en qué parte de su proceso existe una oportunidad concreta de mejora«, señaló. Esta cercanía permite detectar, más allá de que el sistema funcione, desde migraciones tecnológicas necesarias hasta inconsistencias en la comunicación entre equipos que limitan su verdadero potencial.

El mensaje de fondo fue que la transición energética no depende solo de nuevas fuentes de generación, sino de eficiencia, control, automatización y talento. La Fórmula E funcionó como contexto y referencia: un escenario donde la gestión energética define resultados en tiempo real. ABB utilizó esa carrera para explicar cómo los mismos principios están marcando hoy las decisiones de inversión, operación y eficiencia en la industria y en los sistemas energéticos que sostendrán las próximas décadas.

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