La junta directiva de Petrobras ha autorizado la liberación de recursos para avanzar en la segunda etapa del ambicioso esquema de desarrollo en aguas profundas conocido como Sergipe Deepwater (SEAP), ubicado en la cuenca del mismo nombre en el noreste de Brasil.
Este movimiento marca el inicio formal de las actividades de ingeniería y contratación para la segunda unidad de producción del proyecto, consolidando la apuesta de la petrolera estatal por las reservas de hidrocarburos en regiones fronterizas y de alta complejidad técnica.
El plan aprobado contempla la implementación de una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO, por sus siglas en inglés) que tendrá una capacidad operativa para procesar diariamente 120,000 barriles de petróleo y 10 millones de metros cúbicos de gas natural.
Esta infraestructura se suma a la primera unidad ya planificada, con el objetivo de convertir a la región de Sergipe en un centro neurálgico para el suministro de gas hacia el mercado doméstico brasileño, conectándose a tierra firme a través de un gasoducto de 128 kilómetros de longitud que transportará hasta 18 millones de metros cúbicos de gas al día en su fase combinada.
Desde un enfoque estratégico, la inversión en SEAP forma parte del Plan Estratégico de Petrobras para el periodo 2024-2028, el cual prioriza el aumento de la oferta de gas natural para reducir la dependencia de las importaciones.
El desarrollo de la segunda fase también implica la perforación de múltiples pozos submarinos a profundidades que superan los 2,400 metros, lo que requiere tecnologías avanzadas de gestión de presión y temperatura. Esta aprobación de fondos asegura la continuidad del cronograma operativo, proyectando el inicio de la producción para el año 2028 y reafirmando el papel de Brasil como líder en la extracción de petróleo y gas en aguas ultraprofundas.






