Los principales ejecutivos petroleros de Estados Unidos manifestaron reservas frente al llamado del presidente Donald Trump para destinar al menos 100,000 millones de dólares en la reconstrucción de Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro. Aunque algunos expresaron entusiasmo por la oportunidad, prevaleció la cautela respecto a las condiciones legales y de seguridad en el país.
El CEO de Exxon Mobil, Darren Woods, fue uno de los más críticos. Recordó que los activos de la compañía fueron confiscados en dos ocasiones y cuestionó: “¿Qué tan duraderas son las protecciones desde el punto de vista financiero? ¿Cuáles son los acuerdos comerciales y los marcos legales?”. Aun así, señaló que Exxon estaría dispuesto a enviar un equipo si existieran garantías adecuadas.
En la reunión en la Casa Blanca, Trump aseguró que las empresas recuperarían rápidamente sus inversiones y ofreció “total seguridad” al operar bajo acuerdos directos con Estados Unidos. Sin embargo, el Secretario de Energía Chris Wright reconoció que solo Chevron mantiene un compromiso concreto en Venezuela. Su vicepresidente, Mark Nelson, adelantó que la producción podría aumentar un 50% en 18 a 24 meses, partiendo de los actuales 240,000 barriles diarios.
Otros ejecutivos, como Harold Hamm de Continental Resources y Josu Jon Imaz de Repsol, destacaron el potencial de inversión, aunque subrayaron que se requiere tiempo y un marco legal confiable. “Hay una enorme inversión que debe hacerse; todos estamos de acuerdo en eso”, dijo Hamm.
El encuentro reflejó el desafío de la administración Trump para atraer a las grandes petroleras de regreso a Venezuela. Mientras algunos directivos compararon los recursos del país con “propiedades de primera”, otros insistieron en que el éxito dependerá de cambios estructurales en las condiciones comerciales y políticas.






