Por Diego Aguilar
El deterioro de las finanzas públicas agregadas y el rescate financiero a Petróleos Mexicanos (Pemex) ubicarán la deuda pública bruta consolidada de México en 58.8% del PIB al cierre de 2026. Analistas económicos de Banamex advirtieron que esta trayectoria al alza incrementó la probabilidad de que se registren recortes en la calificación crediticia soberana por parte de las agencias internacionales durante sus próximas revisiones.
La presión sobre el perfil crediticio nacional responde directamente a la ausencia de una estrategia de estabilización a mediano plazo y al debilitamiento de los ingresos frente a los egresos del Gobierno federal. La transferencia de recursos ejecutada en 2025 otorgó liquidez temporal a la empresa petrolera estatal, pero resultó insuficiente para revertir la fragilidad financiera estructural y los problemas operativos en los procesos de extracción y procesamiento de crudo.
«Consideramos que es imperioso atender el debilitamiento de las finanzas públicas con soluciones de largo plazo para evitar que en ese horizonte se pueda materializar un cambio estructural en el riesgo país y la pérdida de grado de inversión de la deuda soberana«, señala el documento del banco Examen de la situación económica de México.
Las proyecciones macroeconómicas indicaron que los ingresos presupuestarios totales del sector público representarán 22.8% del PIB en 2026, mientras que las erogaciones ascenderán a 26.9%. Esta diferencia generará Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) equivalentes al 4.6% del PIB, arrojando un balance primario positivo de apenas 0.1%.
Bajo este panorama, el endeudamiento neto estimado alcanzará 53.2% del PIB, una cifra que supera por 0.9 puntos porcentuales las metas oficiales establecidas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Esta desviación subraya la urgencia de aplicar medidas de consolidación antes de 2027 para mantener la confianza institucional.
«En la medida que los indicadores de deuda sigan aumentando, ubicándose por arriba de los proyectados por la SHCP y que no se presente una estrategia creíble de estabilización de esta para el mediano plazo, las agencias calificadoras podrían rebajar la calificación crediticia«, advierte el análisis.
El costo fiscal compartido de los combustibles
El análisis señaló también que el esquema de estímulos fiscales a las gasolinas tendrá un costo estimado de 18.6 mil millones de pesos anuales para contener los precios al consumidor frente a la volatilidad global. Esta estrategia asumió una cobertura parcial, donde el erario público absorberá 50% del subsidio para la gasolina Magna, el 10% para la Premium y 60% para el diésel automotriz.
El financiamiento del programa provendrá de los ingresos petroleros extraordinarios, calculados en 35.2 mil millones de pesos por un alza proyectada de 17% en el crudo. La viabilidad del esquema requiere que el sector privado de comercialización asuma una parte del costo y reduzca sus márgenes de ganancia obtenidos durante 2025 por las importaciones baratas.
«Asumimos que el acuerdo también contempla que una parte del ajuste sea absorbido por los propios empresarios gasolineros, de tal forma que el costo se reparta entre el sector público y el privado«, detalló el reporte.
Presiones inflacionarias frenan recortes de Banxico
Por otro lado, los analistas del banco señalaron que la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) debió prolongar la pausa en su ciclo de recortes a la tasa de interés de referencia durante marzo, manteniendo el nivel actual de 7.0%. Esta decisión restrictiva derivaría del impacto negativo en los precios ocasionado por nuevos impuestos, el aumento en costos laborales y la materialización de tarifas arancelarias sobre mercancías no alimenticias.
La autoridad monetaria mantiene un escenario base que proyecta hasta tres reducciones de 25 puntos base a lo largo del año, programadas para mayo, junio y agosto. Estos ajustes ubicarían la tasa terminal en 6.25%, partiendo de la premisa de que los servicios mantengan una trayectoria descendente sólida y se eviten los efectos inflacionarios de segundo orden de los energéticos.
«Consideramos que dada la lectura de inflación de la primera quincena de marzo significativamente por arriba de las expectativas. Banxico se debería ver obligado a mantener una pausa prudente en la decisión de marzo«, estableció el diagnóstico.
Sin embargo, la Junta determinó un recorte de 25 puntos base, para ubicar la tasa en un 6.75% actual. La votación finalizó en un 3 contra 2 votos.
Banamex señaló además que la actividad económica nacional registrará una recuperación en 2026, impulsada por la aceleración del consumo interno, la creación de empleos y una política fiscal expansiva enfocada en la inversión pública. El cumplimiento de este escenario productivo depende de la continuidad de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos y de la moderación de la volatilidad originada por las reformas legislativas.
El aprovechamiento de la relocalización de cadenas de suministro globales exige al Gobierno federal resolver de inmediato las deficiencias en la infraestructura, así como lograr acuerdos comerciales favorables en la renegociación del tratado norteamericano. La consolidación de estas inversiones requiere restablecer la confianza empresarial afectada por el debilitamiento institucional del país.






