En un entorno local donde se han efectuado más de 558 mil solicitudes de interconexión al primer trimestre de 2025 y retornos de inversión de entre dos y seis años en tecnologías limpias, la compañía consolida un modelo que combina generación distribuida, eficiencia energética y financiamiento como motores de crecimiento sostenible
Por Rocio Novoa
El crecimiento de la generación distribuida se ha convertido en uno de los indicadores más claros de transformación del sector energético. Para Aidee Zamora Espinola, CEO de Grupo Amerali y expresidenta de la Red de Mujeres en Energía Renovable y Eficiencia Energética, este contexto exige modelos empresariales capaces de traducir la transición energética en decisiones financieras concretas. “Estamos viendo un crecimiento en cuanto a la generación distribuida, la cual es uno de nuestros principales focos”, afirma.
La estrategia de la compañía parte de “buscar modelos de negocio que permitan facilitar el acceso a este tipo de tecnologías hacia los usuarios”, explica, al referirse a soluciones en solar fotovoltaica, solar térmica y eficiencia energética.
“Hoy existen al primer trimestre de 2025 más de 558,000 solicitudes de contratos de interconexión que son alrededor de 4,760 MW”, detalla Zamora, agregando que más de 11,000 millones de pesos han sido invertidos en generación distribuida por hogares, empresas e industrias, reflejando un mercado que ya opera con lógica financiera.
Eficiencia energética y financiamiento como palancas de rentabilidad
“En el sector industrial más del 50% de la energía que se consume es térmica, no necesariamente eléctrica”, señala la CEO. Este dato abre oportunidades para tecnologías como solar térmica y optimización de procesos productivos con impacto directo en costos.
El primer paso, advierte, es diagnóstico técnico y cambio cultural, ya que ciertos ajustes operativos pueden generar “ahorros entre 10 y 30% simplemente con cambios de hábitos o sustitución de tecnologías”, fortaleciendo márgenes industriales.
La viabilidad económica se refleja en los retornos de inversión “entre 3 y 6 años en solar fotovoltaica y en 2 años de eficiencia energética”, explica. En un entorno de incremento tarifario, estos plazos consolidan la transición energética como decisión estratégica.
Gobernanza inclusiva y capital humano como factor estructural
Para Zamora, la competitividad no se limita a infraestructura. “Empezamos desde un modelo de negocio que no solamente está pensando en construir utilidad. También está pensado en cómo integramos criterios ambientales, sociales y económicos”, afirma, en un contexto donde las brechas sectoriales son evidentes.
Su experiencia como expresidenta de la Red de Mujeres en Energía Renovable y Eficiencia Energética le permitió identificar que la brecha de género en energía no es únicamente una cuestión de representación, sino de acceso a liderazgo y capital de decisión. “En 2019 teníamos alrededor del 35% de mujeres participando en la industria y en 2025 solamente crecimos 3%”, señala. El avance, afirma, sigue siendo insuficiente.
La situación es más marcada en áreas técnicas y en órganos directivos. “En STEM son menos del 28% y más del 75% de los consejos directivos están conformados por hombres y esa estadística no se movió”. Para Zamora, esto incide directamente en la velocidad de transformación del sector.
“Si queremos lograr la transición energética, requerimos talento capacitado y certificado”, afirma. En su visión, el liderazgo femenino no debe limitarse a aumentar porcentajes, sino a incidir en la definición de estrategias, en la asignación de capital y en la gobernanza corporativa.
En ese sentido, subraya que la articulación institucional es clave para acelerar resultados. “No podemos tener el aspecto empresarial por aquí, asociaciones civiles por allá y el gobierno por acá. Se tiene que ver una integración de estos tres sectores”, sostiene. Desde su experiencia gremial, considera que el activismo empresarial permitió abrir espacios de interlocución y visibilizar desafíos estructurales.
En la práctica, explica que el diseño organizacional de Grupo Amerali incorpora esta visión desde su origen. “Trato de hacer las cosas como a mí me gustaría que me trataran”, señala, al describir una cultura interna que busca condiciones de desarrollo equitativas sin perder de vista el objetivo central del negocio.
Para Zamora, la transición energética no podrá acelerarse si el liderazgo sigue concentrado en los mismos perfiles. “El sector necesita personal calificado y capacitado para desarrollar este tipo de proyectos”, insiste. La diversidad, desde su perspectiva, es una condición operativa para sostener el crecimiento del mercado energético en el mediano y largo plazo.






