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La confiabilidad eléctrica se convierte en el nuevo centro de la transición energética

Ante el crecimiento renovable, la industria acelera la adopción de herramientas que permitan la digitalización, el mantenimiento basado en datos y alternativas tecnológicas al SF6 para garantizar estabilidad del sistema


Por Rocio Novoa

El avance de la transición energética ha desplazado el foco desde la expansión de la generación hacia la capacidad de las redes eléctricas para operar de forma segura y flexible, pero también sostenible. A medida que aumenta la integración de energías renovables y las fechas presionan las metas de sustentabilidad, la confiabilidad del sistema emerge como un factor determinante para sostener el crecimiento energético sin comprometer estabilidad ni continuidad operativa. En este contexto, la modernización tecnológica y la digitalización de infraestructura se posicionan como ejes centrales para la evolución del sector eléctrico.

Desde Hitachi Energy, la transformación del sistema eléctrico se entiende como un proceso que combina innovación tecnológica, adaptación regulatoria y planificación de largo plazo. Y uno de sus elementos prioritarios y diferenciadores es la reducción del uso de hexafluoruro de azufre (SF6), gas tradicionalmente utilizado para la interrupción del arco eléctrico y cuyo impacto ambiental ha impulsado el desarrollo de alternativas tecnológicas.

“Nosotros tenemos un portafolio que es libre de este gas. Con ‘Iconic’ lo que buscamos es no impactar más al ambiente, tener cero emisiones e ir en esta tendencia que ya existe y aporta a que el cambio climático no nos siga afectando”, explicó Karla Salinas Reyes, Market Manager de Hitachi Energy.

La transición hacia tecnologías libres de SF6 responde a tendencias regulatorias globales que comienzan a redefinir el desarrollo de infraestructura eléctrica. En Europa, por ejemplo, nuevos proyectos ya limitan el uso de este gas, mientras la industria avanza hacia soluciones compatibles con objetivos climáticos internacionales. Para la compañía, América Latina enfrenta ahora el desafío de acelerar ese proceso mediante ajustes normativos y coordinación con los operadores del sistema eléctrico.

Digitalización y gestión predictiva como base operativa

El crecimiento de la generación renovable introduce nuevas exigencias sobre la red eléctrica, particularmente en términos de estabilidad y capacidad de respuesta. En este escenario, la digitalización como herramienta complementaria se enriquece hasta convertirse en un componente estructural del sistema energético.

La empresa impulsa soluciones de gestión de activos basadas en análisis de datos que permiten anticipar fallas y orientar decisiones de inversión. A través de la integración de su plataforma Elipse con capacidades tecnológicas desarrolladas junto a Microsoft, la compañía busca consolidar modelos de operación predictiva.

El enfoque consiste en integrar datos operativos de equipos e infraestructura para identificar necesidades de mantenimiento o reemplazo antes de que ocurran fallas. Este modelo permite priorizar inversiones y extender la vida útil de activos existentes, evitando reemplazos innecesarios y facilitando una transición gradual hacia nuevas tecnologías.

“Si sabemos dónde tiene que ir la inversión, cambia todo. Nadie va a cambiar una subestación que ha funcionado bien durante 20 años solo por una tendencia, pero sí puede darle el mantenimiento correcto para que siga operando”, agregó.

Infraestructura adaptable ante un sistema energético más complejo

El avance renovable también demanda soluciones técnicas capaces de operar en entornos diversos y condiciones exigentes. La compañía ha desarrollado configuraciones híbridas de subestaciones que combinan encapsulado y aire, diseñadas para reducir dimensiones, mejorar flexibilidad operativa y adaptarse a proyectos eólicos o ubicaciones con alta humedad y salinidad.

Según explicó Karla Salinas, la innovación tecnológica se orienta a resolver necesidades concretas del mercado más que a introducir cambios aislados. En ese sentido, señaló que el desarrollo de soluciones responde directamente a las condiciones operativas de cada proyecto y entorno industrial.

En esa línea, la evolución del diseño de subestaciones refleja esta lógica, con reducciones en dimensionamiento respecto a equipos desarrollados décadas atrás, lo que impacta directamente en costos de instalación y uso del terreno. “Si tú ves una subestación encapsulada de hace 30 años versus una actual, hay como un 40 por ciento de diferencia en el dimensionamiento”, explicó.

La adopción de estas soluciones proviene de múltiples sectores industriales. “Las industrias son muy variadas. podemos hablar desde la minería, azucareros, alimentos y bebidas, pulpa y papel, acereras, entre otros”, indicó. No obstante, el ritmo de transformación depende en gran medida del marco regulatorio. En México, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mantiene un papel central como operador de la red, por lo que la incorporación de nuevas tecnologías requiere alineación técnica y normativa. “Para nosotros como Hitachi lo más importante en México es estar alineados con lo que la CFE nos pide porque, al final, ellos son los dueños de la red”, sostuvo Salinas.

“Lo que nosotros buscamos hacer es algo a lo que no estamos acostumbrados, que es prevenir. Generalmente somos todos muy reactivos, hasta que no falla algo no actuamos”, señala la representante de Hitachi, subrayando que la transformación tecnológica también implica cambios en la forma en que la industria energética incorpora nuevas perspectivas profesionales y capacidades técnicas.

Esta visión se inserta en un contexto donde la participación de nuevos liderazgos dentro del sector energético acompaña los procesos de modernización tecnológica y digitalización, particularmente en áreas vinculadas con innovación, gestión de activos y transformación operativa.

En paralelo, y aunque los objetivos internacionales fijan metas hacia 2030, la compañía considera que la transición energética debe entenderse como un proceso continuo, orientado a reducir la huella de carbono y mejorar la eficiencia del sistema en el largo plazo.

“Si lo vemos solo como llegar a 2030 con cero emisiones, estamos mal. La cuestión es entender el impacto ambiental real y mejorar continuamente lo que ya funciona”, afirman desde Hitachi, quienes llaman a fortalecer la infraestructura eléctrica mediante soluciones que integren sostenibilidad, seguridad y confiabilidad operativa, elementos que definirán la viabilidad del sistema energético en los próximos años.

Nuestro objetivo es tener una red eléctrica lo suficientemente sólida para brindarle a nuestros socios mayor confiabilidad, sostenibilidad y seguridad, y que tengan la confianza de que Hitachi va a estar siempre para respaldarlos”, sostuvo Karla Salinas.

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