México está obligado a alcanzar la neutralidad climática

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Durante la Cumbre Mundial del Clima, organizada por Estados Unidos, el presidente Joe Biden se comprometió a disminuir el 50 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero de su país para 2030. Para Miguel Ruíz-Cabañas, Director de la Iniciativa de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el Tecnológico de Monterrey, las metas de la nación norteamericana son ambiciosas y factibles.

El también embajador del Servicio Exterior Mexicano (SEM) aseguró que en el mundo ya existen tecnologías que aceleren la transición energética y reduzcan las emisiones de fuentes fósiles como petróleo y gas, “existe la tecnología y las herramientas para que el mundo impulse el desarrollo de actividades limpias como energía eólica, solar e incluso geotérmica y nuclear. Con el incentivo del gobierno de Biden y las señales que está mandando, es posible pensar que aumentará el financiamiento”.

En entrevista para Global Energy, el embajador Ruiz-Cabañas señaló que cada vez existen más fondos internacionales que han condicionado sus inversiones a que los proyectos en los que invierten sean sostenibles y de bajas emisiones de gases de efecto invernadero. “Estados Unidos está de regreso con objetivos claros y busca recuperar el liderazgo en la transición energética. Con la administración de Donald Trump, la cooperación internacional se deterioró, pero los países hoy están apostando al futuro mediante su compromiso por las energías renovables”.

El profesor del Tecnológico de Monterrey dijo que las acciones de Estados Unidos son técnicamente posibles y con un importante atractivo económico. Asimismo, con las renovables, el país está generando resilencia a su economía para el mediano y largo plazo, porque se reducirán aún más los costos en renovable: “Si Estados Unidos quiere competir contra la economía china, tiene que recuperar el liderazgo en renovables”, detalló.

Transferencia tecnológica y los países desarrollados

Durante la COP 16, hace 11 años, las naciones más desarrolladas se comprometieron a transferir financiamiento y tecnología a los países menos avanzados. En el evento se hablaba de movilizar 100 mil millones de dólares al año para el 2020. “Es difícil medir cuáles son los recursos que se han destinado para los países en desarrollo porque en ocasiones son financiamientos privados o de programas multilaterales. Hay un problema metodológico serio. Sin embargo, los países desarrollados no han cumplido con su compromiso. Este impulso que ha lanzado Estados Unidos es una señal para que la Unión Europea realice más acciones en pro del medio ambiente y puede ser que otros países sigan sus pasos”.

Sin embargo, aseveró que, en esta ocasión, Estados Unidos va en serio, sobre todo tras las consecuencias que el cambio climático ha generado en el mundo durante los últimos años. Recordó que Joe Biden lleva 30 años impulsando el uso de energías renovables. “Ya se vislumbran consecuencias de no haber actuado en favor del medio ambiente. Por ejemplo, la Ciudad de México atraviesa por una grave sequía. Las presas están más bajas que nunca. La temperatura aumentó en México casi un grado centígrado en los últimos años. El mundo puede enfrentarse a una catástrofe mucho mayor que el COVID si no se actúa decididamente antes del 2030: los daños al medio ambiente y al clima pueden ser irreversibles”.

Objetivos de México para reducir sus emisiones

Sobre el programa federal “Sembrando Vida”, Miguel Ruíz-Cabañas dijo que son bienvenidas todas las soluciones basadas en la naturaleza, ya que deben formar parte de cualquier ecuación para reducir las emisiones. Sin embargo, señaló que hay algunas observaciones importantes.

“Una cosa es la intención de reforestar y otra es el plan de reforestación. Falta información sobre quiénes son los beneficiarios de este programa y cómo se va a implementar. Se necesita más transparencia sobre qué estados de la República resultaron beneficiados, qué regiones y qué parcelas para asegurarnos de que no se está cortando selva para reforestar. Hay que tener mucho cuidado con el cómo se realizan estos programas. En el mejor de los escenarios va a contribuir, pero se necesitan otras medidas como la transición a fuentes renovables y, sobre todo, de regulaciones”.

 

El Embajador agregó que se debe involucrar al sector de transporte público para combatir el cambio climático y reducir las emisiones, y llamó a que los gobiernos estatal y federal sean más estrictos con la industria automotriz. Además, aseguró que las hidroeléctricas no serán suficientes para que México alcance sus compromisos en favor del medio ambiente.

“Otro tema son las hidroeléctricas, que también son bienvenidas, pero no son un todo. La reducción de emisiones se trata de un todo con muchas partes que se tienen que combinar. La principal medida debería ser reducir las emisiones de gas metano que se producen sobre todo en la extracción de petróleo y gas y ya existen tecnologías que permitirían absorber las emisiones. Pemex y CFE podrían realizar esfuerzos, incluso en las otras carboníferas. Ya existe la tecnología”.

Sostuvo que los combustibles fósiles se continuarán usando en México en el corto plazo al igual que en Estados Unidos, el principal productor de petróleo del mundo: “Nadie le exige a México que deje de consumir petróleo, gas o combustóleo en el corto plazo. Es imposible. De lo que se trata es de planear una transición de aquí a 2030 y después hacia 2050. Son las fechas claves”.

Finalmente, el Profesor del Tecnológico de Monterrey recordó que no solamente Estados Unidos está comprometido con la descarbonización; el mismo caso es para Japón, Reino Unido -que puso la meta de lograr cero emisiones contaminantes para 2035- y la Unión Europea, por lo que instó al país a mantener su concordancia con el mundo.

“México está obligado a llegar eso. El país debe plantearse alcanzar la neutralidad climática y decir cuáles son sus acciones para lograrlo. Por ejemplo, ir dejando el petróleo, el carbón, el gas y sustituirlas con energías renovables. La reforestación sirve, pero no es suficiente. Las hidroeléctricas sirven, pero no son suficientes. Los países que no planeen una transición energética, que no se transiten hacia la reducción de emisiones, se van a estancar económicamente, van a recibir menos inversiones y tecnología. El cambio tecnológico es inamovible”, concluyó el experto.

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