Diversificación, almacenamiento y producción, claves para la autonomía gasífera en México

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El año 2021 comienza arrastrando retos que ya en el 2020 ubicaban al sector energético como uno de los más impactados por la pandemia. Febrero trajo nuevos desafíos, cuando Texas fue golpeado por lo que se ha catalogado como la peor nevada de la historia, lo que llevó a una demanda de gas natural anormal que terminó afectando el suministro hacia México y con ello abriendo una discusión que, si bien no es nueva, hoy se hace más irrefutable que nunca: es imperativo construir un sistema diversificado de proveedores y de fuentes de energía en el país.

Aldo Flores Quiroga, Profesor Visitante de la LBJ School of Public Affairs de la Universidad de Texas, en Austin, revela que las respuestas a los desafíos energéticos son bien conocidas, a fin de tener un sistema energético robusto, con seguridad de suministro de insumos, y con mayor capacidad de producción de hidrocarburos o de generación de electricidad.

Sin embargo, dichas soluciones se ven desafiadas por actos de la naturaleza o por incertidumbre en la política pública, “cuando ocurren desabastos generalmente tienen que ver con alguno de esos dos factores: la naturaleza, que interrumpe las operaciones de instalaciones energéticas, o la política pública y la regulación, que dejan de ser adecuadas a las realidades de un mercado en continua evolución”.

En entrevista para Global Energy, el especialista explicó que una combinación de ambos factores afectó al sector recientemente. “En el caso de Texas, queda claro que falló un asunto de gobernanza en el sistema. Se sabía qué hacer y se contaba con soluciones, pero los incentivos políticos, la estructura institucional y la claridad de las regulaciones no fueron suficientes para que las empresas se prepararan mejor ante un evento como este”.

Más gas natural para México

Paralelamente se evidenció que nuestro país requiere diversificar su red de proveeduría de gas natural, lo cual pudiera realizarse a nivel doméstico, con una mayor producción en el noreste y en el sureste del país, lo cual implicaría intensificar la actividad productiva a lo largo del Golfo de México.

“Esta va a avanzar en función del ritmo de actividad de Pemex o la decisión de retomar la apertura a la participación privada. Gran parte del potencial está ubicado en yacimientos no convencionales, donde el fracking ha probado ser económicamente viable y manejado cada vez con mayor rigor, de manera que los riesgos ambientales no son mayores que los observados en proyectos de petróleo y gas convencional”, detalló Flores Quiroga.

La siguiente opción es invertir en almacenamiento subterráneo además del que existe en las terminales de importación de gas natural licuado, las cuales sirven también para diversificar la oferta de importaciones, considerando que por ducto no tenemos otra opción más que traerlo de Estados Unidos.

Aldo Flores, quien también fuera Subsecretario de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía, recordó que ya existía un avance significativo rumbo a una licitación para almacenamiento subterráneo, publicado en la Política Pública en Materia de Almacenamiento de Gas Natural en 2018. “Hay yacimientos agotados identificados como candidatos en el país. Avanzar con la selección y licitación de cualquiera de estos es una decisión de política pública”, expuso.

Otra alternativa es la diversificación de orígenes de la importación con almacén sobre tierra; sin embargo, reconoció que es una opción más costosa, porque involucra traer la molécula de Asia, África o Sudamérica; consecuentemente, los usuarios terminan pagando más por ese gas natural.

Sin dejar de lado la diversificación de fuentes para evitar depender de una sola, refiriéndose a las energías alternativas, el especialista expuso que, aunque no todas las opciones pueden ejercerse de manera inmediata, lo importante es reconocer que existen, de manera que robustecer el sistema de gas natural del país es una posibilidad viable y tangible.

Interdependencia con Texas llama a repensar estrategias

Finalmente, Aldo Flores Quiroga llamó a recordar que a Texas también le faltó gas de Texas, de manera que las lecciones aplican para ambos lados de la frontera. “México tiene que poner en marcha acciones como las que hablamos, pero Texas tiene que hacer lo propio. México ha importado de Texas cuando han ocurrido disrupciones y Texas también de México; ahora fallaron los sistemas de los dos lados, por lo que se tiene que buscar un seguro con nuevas normas, con inversiones y regulaciones que obliguen a las empresas a adaptar las instalaciones al frío y no solo al calor”.

Asimismo, negó que se deba renunciar a la relación bilateral. Considerando que el estado fronterizo estadounidense se rige por un sistema basado en precios, las empresas se ven obligadas a reducir costos para competir, “si un inverno así ocurre cada diez años, quizás no estén dispuestas a hacer las inversiones para prepararse; por ello se requiere una regulación o rediseño del mercado”.

Por otro lado, expresó que también está claro que el motor de la demanda mundial es Asia, de forma que llamó a observar con mayor atención los acontecimientos en ese continente, los cuales han determinado el precio y los flujos intercontinentales comerciales.

“Hay una pregunta muy importante sobre la estrategia a seguir y cómo se va a enlazar México con el mundo. Lo primero que se necesita es conocer las reglas, y esas se están discutiendo ahora, pero lo cierto es que los regímenes de inversión más abiertos y competitivos atraen más inversión y generan más beneficios. Texas es un ejemplo, como estado petrolero por excelencia, pero también como líder en la generación de renovables y eso tiene que ver con la facilidad de hacer negocios energéticos en ese estado”, concluyó Aldo Flores Quiroga.

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