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De los retos de la transición energética a los efectos colaterales en los sistemas acuíferos

Por: Isabel Rodríguez Peña Académica de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac México

Nos encontramos en un momento crucial y complejo en términos ambientales, energéticos y, además, de bajo crecimiento económico. Esta multicrisis se ha estado gestando desde hace décadas por diversas razones. Por un lado, la forma en que se han gestionado y consumido las fuentes energéticas fósiles ha provocado un incremento sostenido de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por otro, el modelo económico predominante durante décadas se ha basado en la creencia de que el libre mercado podría garantizar el crecimiento sostenido.

Sin embargo, los datos económicos han desmentido esta premisa, especialmente tras la crisis financiera de 2008, que dejó en evidencia que el libre mercado, por sí solo, no garantiza un crecimiento estable. En este contexto, resulta pertinente cuestionar su efectividad, sobre todo frente a un futuro incierto, marcado por la aplicación de políticas arancelarias impulsadas por líderes como Donald Trump.

Teniendo en consideración este contexto, la realidad actual está marcada por eventos naturales cada vez más impredecibles y de mayor impacto, como fue la rapidez con la que el huracán Ottis se convirtió en uno de los huracanes más destructivos en tocar tierra y no menos importante los recientes eventos ocurridos que devastaron a Valencia y Los Ángeles. De esta manera es que las energías renovables podrían serán cruciales para atender la crisis multidimensional.

Por una parte, podrían contribuir con la descarbonización del sector de generación eléctrica y calefacción, los cuales son importantes emisores de CO2 a nivel mundial. De manera similar, podría contribuir con la electrificación del sector transporte, el cual se encuentra en segundo lugar de emisiones de CO2. Por otra parte, para hacer realidad la transición energética se requerirán fuertes inversiones a nivel mundial, que, de alguna manera, podrían contribuir con la recuperación económica sustentable.

No menos importante la entrada de las energías renovables no convencionales podrían contribuir a robustecer los pilares de la seguridad energética, proveyendo una mayor diversificación energética y, de acuerdo con la situación de cada país, una menor dependencia hacia las importaciones de fuentes fósiles; reduciendo los costos de la energía; aumentando el acceso energético para ellas poblaciones remotas que, aún en el siglo XXI, no están conectadas con una red eléctrica estable, entre otras.

El problema de la bonanza de las energías renovables no convencionales es el impacto colateral de este tipo tecnologías sobre los recursos hídricos, los cuales también son limitados y son fundamentales para la existencia humana. La problemática se centra en los minerales necesarios para sostener la demanda mundial de materias primas para hacer frente a la intensificación de la digitalización y la descarbonización de distintos sectores.

De acuerdo con los reportes a finales de 2024 de la International Energy Agency (IEA) las energías renovables no convencionales, pasarán de concentrar el 30% en la generación eléctrica en 2023 al 46% en 2030 (a pesar del rápido crecimiento, no se logrará llegar a la meta establecida en la COP 28 de triplicar su participación), es decir, representarán casi la mitad de la generación mundial de electricidad en 2030.  Esta situación resulta de la competitividad de las energías renovables no convencionales respecto a las centrales eléctricas de combustibles fósiles a nivel mundial.

En este escenario, China se consolidará como líder mundial en el uso de las energías renovables, con un 60% de la expansión de la capacidad mundial en 2030. Cabe señalar que la energía solar fotovoltaica se convertirá en la mayor fuente renovable (sólo en 2023 se agregaron 500 gigavatios (GW) y se destinó más de mil millones de US dólares diarios en el despliegue de tecnología para esta energía, se espera que crezcan en un 90% para 2030), en tanto, la participación de las hidroeléctricas perderá importancia, esto a pesar de que se espera la agregación de nuevos proyectos, en especial, en países en desarrollo.

Otra de los espacios en donde las energías renovables ganan espacio es en el sector transporte y en el de almacenamiento. La tendencia creciente de las energías renovables guiará la demanda de minerales relacionados con la transición energética. De acuerdo con el reporte de la IEA sobre el rol de los minerales dentro de la transición energética, se requiere una alta cantidad de cobre y aluminio y una baja participación de níquel, litio, cobalto, cromo, zinc y tierras raras para que funcionen los paneles solares, una de las fuentes renovables de mayor crecimiento de acuerdo con las expectativas de la IEA.

Los vehículos eléctricos y el almacenamiento en baterías, también muestra un importante crecimiento, la diferencia es que se requieren una mayor demanda de minerales, por una parte, grandes cantidades de cobre, cobalto, nicek, litio, tierras raras, y alumnio, por otra parte, menores cantidades de zinc y cromo. Por las tendencias de crecimiento, sólo este tipo de tenología representa aproximadamente la mitad del crecimiento de la demanda de minerales en las próximas dos décadas.

Dichas cifras se refuerzan con el escenario de Compromisos Anunciados (Announced Pledges Scenario o APS) por la IEA, en donde se sostiene que la demanda de cobalto, níquel y tierras raras aumentarían aproximadamente 100 por ciento (nota, el cálculo no es exacto para cada mineral) entre los datos de 2023 y las perspectivas para el 2030. Mientras que el grafito y el litio podría triplicarse.

Por si fuera poco, el litio es uno de los minerales que requiere altas cantidades de agua para su extracción y por si fuera poco las principales reservas se concentran principalmente en Australia, Chile, China y, en menos proporción, en Argentina. De este grupo de países Chile se encuentra dentro de los países con mayor estrés hídrico a nivel mundial y Australia y China se encuentran en estrés hídrico medio; estos datos de acuerdo con el reporte Aqueduct Water Risk Atlas sobre publicado por World Resources Institute.

Realizar los cruces entre la demanda de minerales críticos para la transición, los países que poseen reservas o si se encuentran dentro de los principales productores y, por último, el estrés hídrico de cada país escapa del alcance de esta nota, sin embargo, habría que repensar los efectos y la manera en la que se le hará frente a los efectos colaterales de la tendencia creciente de las energías renovables, con especial atención en los recursos hídricos.


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