De qué manera te olvido-El futuro de la refinación en el mundo

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El desarrollo económico mundial y el estándar de vida de la población en general durante los últimos setenta años le debe mucho al sector de refinación: después de la segunda guerra mundial al menos tres generaciones han disfrutado de desarrollo tecnológico, social y comercial, siempre impulsado por un barril de petróleo que fue transformado en gasolina, diésel, en esa botella de plástico con que tiene usted en su escritorio, o el material con el que se fabricó el teclado, su monitor, o su teléfono donde lee esta nota, la ropa que trae puesta, entre muchas otras cosas.

Ya muchos andan pregonando el fin de la refinación de petróleo, como si fuera un error que la humanidad debe corregir. Ya llevamos al menos dos años de grandes anuncios gubernamentales o corporativos en el mundo, relacionados con el nuevo enfoque de algunos gobiernos y empresas privadas por temas ambientales, de “transición energética”, de enfocarse en el uso de renovables, capturar el carbón para reducir el efecto de invernadero, usar playeras color verde y todo lo que ello implica.

Pero, ¿qué le depara exactamente al sector de refinación en el mundo? ¿Qué ha pasado con las refinerías ahora que llegó el COVID y afectó el consumo mundial de refinados? ¿Es esta crisis médica la gota que derramará el vaso para los refinadores en el mundo?

Este tema es particularmente cercano, ya que he tenido el gran privilegio de participar cercanamente en decisiones relacionadas con refinerías a nivel mundial: ya sea definiendo la configuración detallada y la factibilidad económica de una nueva refinería en la India, o escogiendo entre dos configuraciones que competían para la construcción de una nueva refinería en Vietnam, o bien, analizando y asesorando la venta de refinerías en Europa y en los Estados Unidos.

La refinación es bastante compleja y las decisiones alrededor tienen implicaciones importantes en los flujos mundiales de crudo y de refinados, así que, créanme, no se pueden hacer juicios a la ligera. Vamos a revisar el sector, con algunas tendencias importantes. Pero primero que nada vamos a revisar qué efectos tuvo la pandemia en este sector, lo cual sentará las bases para lo que viene en el largo plazo.

Ya lo sé que tú te vas- el efecto COVID y la refinación

Tan solo a finales del año pasado Shell anunció la venta de siete de sus activos de refinación en el mundo. Una gran empresa petrolera decidía deshacerse de 1.2 millones (equivalente a cerca del 80% de la capacidad de refinación total de México), vendiendo activos en Europa, África y las Américas. ¿Es esto un impacto de la caída de la demanda provocada por el COVID?

No necesariamente: fue una decisión corporativa. Al analizar algunos de estos activos a la venta (como el de Convent en Lousiana, por ejemplo) se puede ver que en la lista hay refinerías con una muy buena configuración, que muy seguramente otra empresa no hubiera decidido cerrar. Así que esta decisión no necesariamente implica que se dejen de operar refinerías con poco desempeño debido a la pandemia.

Y aunque esta ha sido la noticia mas importante relacionada con el cierre de refinerías durante los últimos 18 meses, la pandemia ciertamente tuvo un impacto importante en el resto del mundo:

  • Un total de al menos 22 refinerías en todo el mundo se cerraron, 9 de ellas en Europa y 9 de ellas en Asia
  • Si sumamos el cierre de la gran refinería de Filadelfia (un monstruo de 337 mil barriles/d) que se cerró en 2019, el total de capacidad de refinación perdida en Norte América durante los últimos dos años equivale a 1.11 millones b/d.

Las refinerías europeas que cerraron como respuesta a la caída de la demanda provocada por la pandemia suman 1.06 millones b/d. y están localizadas en Italia, Francia, Bélgica, Portugal, entre otros lados.

En efecto, el sector de refinación ha tenido que consolidarse, ya que muchas de estas refinerías estaban funcionando con estados financieros bajos, o bien, las prioridades de varias de las empresas han ido evolucionando. Pero la pandemia aceleró el proceso.

Mas allá de lo Evidente- Qué depara el largo plazo

Es un hecho que de aquí al largo plazo la demanda mundial de refinados va a caer. Eso no se discute, pero hay que entender cuando y porqué. La demanda de gasolina o diésel en el mundo depende de muchas variables: consumo del auto/milla (eficiencia vehicular), patrones de manejo, numero de millas manejadas por país, nuevas tecnologías, crecimiento económico, regulaciones en los combustibles, entre muchas otras cosas.

Pero, sobre todo, la demanda mundial de refinados es una función de la demografía. Con países “jóvenes” la demanda siempre crecerá, independientemente de las otras variables.

Y por ello, al tener más crecimiento demográfico (y económico) tanto en Asia, África, Medio Oriente e incluso en América Latina, veremos más refinerías contrayéndose en el mundo de aquí al año 2030 al menos. De hecho, la demanda total de combustibles derivados del petróleo seguirá creciendo más allá del 2035-2040.

¿En serio?, pero si todo mundo está hablando de hidrogeno, autos eléctricos, patinetas flotantes y toda la cosa. Bueno, el detalle está en la región:

  • En Europa y los Estados Unidos se espera el cierre de una cantidad bastante grande de refinerías, que dejan de ser competitivas al ver reducida su demanda de combustibles en el largo plazo
  • Pero gracias a las otras regiones que aún tienen crecimiento demográfico, se tendrán inversiones adicionales en el sector de refinación, para poder responder al consumo que necesitan estas economías
  • Desde luego la excepción será América Latina. Mas por falta de dinero que por falta de ganas, no esperamos ver construcción de nuevas refinerías ante el crecimiento de consumo que aun se espera para los siguientes años
  • Pero tanto en Asia, Medio Oriente y África, definitivamente habrá más inversión

De hecho, acabamos de completar un estudio que identifica exactamente cuales refinerías muy posiblemente tendrán que cerrar de aquí a los siguientes cinco años. En Europa identificamos al menos 22 refinerías en riesgo, y en Norte América vemos 17 posibles cierres.

Las implicaciones de estos cambios son gigantescas. Imagínese usted que trabaja en una empresa petrolera que produce y exporta petróleo, y además importa refinados: el hecho de que algunos de sus clientes dejen de existir la causaría dolores de cabeza gigantescos, ya que posiblemente tenga que reacomodar volúmenes de crudo en otros mercados.

Además, la cantidad de gasolina o diésel en el mercado no será la misma, por lo que en teoría costaría mas trabajo comercial (y mas dinero) importar producto a México.

De nuevo, estos temas tienen aristas técnicas, comerciales, geopolíticas, económicas; y pocas veces ve usted a consultores que realmente entiendan estos temas. Acérquese a nosotros en caso de que requiera ayuda para análisis, pronósticos, proyectos de inversión, estudios de factibilidad. Abusados con los “expertos” en buscar cosas en Wikipedia que andan por ahí.

Estamos a sus órdenes en Stratas Advisors para cualquier servicio que necesite en el sector energético.

¡Nos vemos en la próxima!