99% incompetencia y 1% capacidad

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Por Diputado Hernán Salinas Wolberg *

 

Queda claro que el modelo del “1% de capacidad y 99% de honestidad” implementado en la administración actual ha sido superado por la realidad del nulo crecimiento y la perspectiva de un avasallador decrecimiento.

El binomio de honestidad y capacidad es precisamente lo que ha faltado en las decisiones de política energética en México. Como muestra, apenas el pasado 9 de julio la Secretaría de Energía presumió, ante la Agencia Internacional de Energía y otros 39 ministros de energía, como un gran logro el “Acuerdo por el que se emite la Política de Confiabilidad, Seguridad, Continuidad y Calidad en el Sistema Eléctrico Nacional” en plena Cumbre de Transiciones a Energías Limpias (Clean Energy Transitions Summit).

Lo que no dijo la SENER fue que el Acuerdo está suspendido por la Suprema Corte y múltiples amparos interpuestos por vulnerar precisamente la transición energética, el medio ambiente, la competencia y privilegiar fuentes de energía contaminante. Claramente, no fue honesta SENER con la Agencia Internacional de Energía, y mucho menos capaz para emitir un acuerdo constitucional y legal, atropellando en el proceso a la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria, al artículo 25 de nuestra Constitución y diversas leyes.

Las frases pintorescas con toques de fantasía y la incompetencia disfrazada de “otros datos” preocupan a los inversionistas, trabajadores, empleadores, y en general a todos los vinculados al sector energético; lo que se busca y hace falta, es generar confianza y certeza en el país y sector.

La distorsión de la verdad a través de “otros datos” ha puesto al país en perspectivas negativas respecto a su grado de inversión. Cada vez más son las voces y análisis que calculan que en esta administración se perderá el grado de inversión soberana, ya sea por dilapidar dinero en Pemex, cancelar inversiones en consultas a mano alzada o boletas fraudulentas, o por vivir en la memoria del pasado, sin miras al futuro.

El modelo Presidencial destruye la confianza en el país y en el rumbo que va a seguir los próximos años. En ningún otro sector es tan palpable y manifiesto este cambio como en el energético. Mal que bien se puede decir que las reglas de manufactura, minería, automotriz, finanzas y muchos otros sectores se mantienen y no ha habido agresiones tan fuertes a su marco normativo.

La Embajada de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea expresaron ante SENER a mediados de mayo sus preocupaciones respecto a su política en relación a inversiones ya existentes. El reclamo es claro y de elemental sentido común. No es viable ni posible cambiar las reglas del juego en plena partida. Ello conlleva riesgos legales y económicos, ya que ahuyenta la inversión extranjera y nacional en el país.

El contexto adverso global también presenta oportunidades y México está en medio de la coyuntura perfecta para capitalizar los cambios a raíz de la emergencia sanitaria. Esta pandemia ha provocado que los capitales estadounidenses volteen a México, por ser socios estratégicos, históricamente confiables y por la practicidad de ser vecinos.

Del mismo modo otros países y connacionales reconocen el potencial de México para aprovechar este “momento dorado” como lo llamó el Embajador de Estados Unidos, Landau. Lo anterior, acompañado a una creciente animadversión de América del Norte y Europa a China, implica un empuje importante para la recuperación económica y salir con mayor fortaleza de ella, pero ante las malas decisiones se antoja difícil que se aproveche.

Las advertencias y reclamos previos al “momento dorado” tienen destinatario común: el gabinete energético del gobierno. Preocupan SENER, CRE, CFE y CENACE.

CFE, con su muy cuestionado Director General, que igual destruye el mercado de certificados de energía limpia, que muestra preferencia por comprar y quemar cada vez más carbón o combustóleo y nula consideración a los usuarios en plena pandemia reflejan la falta de compromiso de esta administración con la seguridad energética, confiabilidad y compromisos climáticos.

El trio entre SENER, CRE, y CENACE es el punto toral donde mejor se ejemplifican los riesgos para el país por sus erróneas decisiones. Su confabulación para desalentar al capital privado es el ejemplo paradigmático de incompetencia administrativa. El ente regulador, la CRE, cooptado y destruido con más de 40% de su personal dada de baja; muchos de ellos muy especializados y comprometidos con el país, sacudidos por una errónea aplicación de austeridad gubernamental. Sus comisionados, salvo honrosas excepciones, comparsas del gobierno en la destrucción de la regulación y en dejarse ser avasallados por SENER.

Tenemos un regulador débil, así como un CENACE sumiso que nada dijeron ante la falta de sustento de la SENER y la ambición por contaminar de CFE (para beneficiar a PEMEX) que motivaron el “Acuerdo para garantizar la eficiencia, Calidad, Confiabilidad, Continuidad y seguridad del SEN, con motivo del reconocimiento de la epidemia de enfermedad por el virus SARS-CoV2 (COVID-19)” y la “política de confiabilidad” de SENER del pasado 15 de mayo. Bajo el pretexto del COVID-19, las autoridades fundaron en falacias técnicas su interés de darle mayor participación de mercado a CFE, aunque esto signifique contaminar más, usando el combustóleo que ya no se puede vender y prohibiendo la incorporación a posteriori de centrales eólicas y fotovoltaicas que son más eficientes y menos contaminantes que CFE.

La falacia de la “intermitencia” a causa de la baja en la demanda por la pandemia es desmentida por los mismos datos diarios del CENACE de diciembre de 2018 y buena parte de 2019 en los que se presentó una menor demanda de energía. Los datos del propio CENACE advierten claramente que hay muchos otros días y meses con menor demanda de energía sin generar problemas. Eso fue sorteado con éxito gracias al “Código de Red” de la CRE que fue ignorado con tal de justificar esos acuerdos.

Estas decisiones erráticas del politburó energético que tenemos en México se traducen en un detrimento de la calidad del aire y nuestra salud, lo que empeora en medio de una pandemia que causa enfermedades respiratorias.

Si realmente aspiramos a una recuperación económica acelerada, el mundo ya nos dijo a dónde voltear. El modelo de la arbitrariedad e incompetencia energética debe ser reemplazado por el respeto a las reglas existentes y toma de decisiones fundadas y motivadas en derecho y en una lógica de desarrollo sostenible elemental; tal cual como lo mandatan nuestra Constitución y leyes.

La sociedad y todos los actores políticos y empresariales estamos dispuestos a acompañar al gobierno si rectifica. Queremos lo mejor para México por el bien todos. Honrar el estado de derecho para garantizar la estabilidad y crecimiento del sector energético y del país no es complicado ¿Habrá voluntad política para hacerlo? Ya lo veremos.

 

* Hernán Salinas Wolberg

Es Licenciado en Derecho por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Maestro en Administración Pública por parte del London School of Economics de Inglaterra y tienes estudios de doctorado en Políticas Publicas por la Escuela de Graduados en Administración Pública del Tec de Monterrey.

Actualmente es Diputado Federal por Nuevo León de la 64ª Legislatura, y funge como secretario de la Comisión de Energía y de la de Medio Ambiente e integra la de Economía y Competitividad.  Anteriormente fue Diputado Local de la 74ª Legislatura del H. Congreso del Estado de Nuevo León en la cual presidió la Comisión de Puntos Constitucionales. Previo a esto, se desempeñó como Secretario de Administración del municipio de San Pedro Garza García, y Secretario de Ayuntamiento del mismo municipio. Del 2009 al 2012, fue diputado Local de la 72ª Legislatura del H. Congreso del Estado de Nuevo León y fungió como coordinador del Grupo Legislativo del Partido Acción Nacional.