El Gobierno de Rusia decretó este miércoles una prohibición inmediata a todas las exportaciones de diésel y gasóleo, una medida de emergencia diseñada para estabilizar el mercado nacional de combustibles y contener la escalada de precios en sus regiones.
La restricción técnica responde al impacto directo de los ataques sistemáticos con drones ucranianos contra la infraestructura de refinación de petróleo dentro del territorio ruso, lo que ha provocado afectaciones severas en la cadena de suministro local de gasóleo y gasolina. El viceprimer ministro, Alexander Novak, reconoció en una comparecencia gubernamental televisada la complejidad de la crisis energética, señalando que la escasez en las estaciones de servicio ha generado alarma entre la población, obligando a los conductores de múltiples distritos a enfrentar filas de varias horas para abastecerse.
La política restrictiva afectará de forma directa a todos los productores de refinados del país y mantendrá su vigencia legal hasta el próximo 31 de julio, periodo en el que además Moscú prevé iniciar la importación de combustibles para compensar el déficit de su capacidad instalada.
La salida de Rusia del mercado de exportación marítima —cuyos volúmenes ya habían registrado una contracción del 39% intermensual en junio para situarse en 1.8 millones de toneladas, reflejando una caída del 46% frente a las 3.35 millones de toneladas del año previo— generó un impacto inmediato en los mercados internacionales. Tras el anuncio del Kremlin, los márgenes de referencia del gasóleo europeo reaccionaron al alza, alcanzando un máximo histórico de 60.17 dólares por barril.
La suspensión del bombeo y embarques exteriores interrumpe las cadenas de suministro de naciones aliadas y socios comerciales clave de la economía rusa.
De acuerdo con los registros de transporte marítimo internacional, durante el mes de junio Turquía y Brasil se consolidaron como los principales destinos del combustible ruso, absorbiendo en conjunto al menos la mitad de los cargamentos globales disponibles.
Asimismo, la medida de contención energética impactará los flujos comerciales hacia mercados emergentes de África y el norte de África, tales como Marruecos, Egipto y Senegal, que se habían perfilado en semanas recientes como importadores estratégicos de los excedentes de destilados provenientes de las refinerías rusas.






