Las plantas de procesamiento de Petróleos Mexicanos registraron una disminución en la elaboración de combustibles, afectando la operación en cuatro de las siete refinerías que componen el sistema nacional.
De acuerdo con los indicadores mensuales de la empresa energética, la producción de gasolinas se situó en 321.5 mil barriles diarios durante mayo del año actual, lo que representó el volumen más bajo reportado desde enero del año pasado, periodo en el que la manufactura se ubicó en 319.6 mil barriles por día. Esta baja se originó por el retroceso operativo en los complejos de Minatitlán, Madero, Salamanca y de forma destacada, en la refinería de Dos Bocas, la cual reportó una contracción del 37.4% en comparación con su nivel máximo de procesamiento de gasolinas.
La planta ubicada en Paraíso, Tabasco, alcanzó su nivel óptimo de generación de gasolinas en noviembre del año mencionado con un total de 89,269 barriles diarios; sin embargo, las estadísticas oficiales señalan que para mayo del presente año la cifra cayó a 55.88 mil barriles diarios.
Este complejo de refinación también mostró una reducción del 34.7% en el segmento de diésel, al pasar de un pico de 94,536 barriles obtenidos en diciembre del año pasado a 61,638 barriles diarios en el mes de corte. Las operaciones de este activo industrial se han visto impactadas por incidencias técnicas y operativos, registrándose cuatro siniestros entre marzo y junio del año en curso con un saldo de cinco decesos laborales.
Como consecuencia directa de la menor disponibilidad de refinados nacionales, Pemex elevó la importación de gasolinas extranjeras a un promedio de 418.4 mil barriles diarios en mayo, el registro de compras externas más elevado en los últimos 17 meses. Este volumen de internación de combustibles representó el 54.4% de las ventas totales dentro del mercado mexicano, las cuales promediaron un consumo de 768.2 mil barriles diarios.
El incremento de las importaciones se ejecutó en una coyuntura internacional caracterizada por cotizaciones máximas de cinco años en el petróleo crudo y los refinados de referencia, impulsadas por las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán.






