La petrolera estatal Saudi Aramco anunció un ajuste en sus precios oficiales de venta (OSP) para las entregas de noviembre de 2026, fijando el valor de su crudo de referencia Arab Light para el mercado asiático en 5 dólares por barril por debajo de la referencia regional. La medida representó una contrarrestración frente a las expectativas de la industria, las cuales preveían un incremento de hasta 5 dólares por barril, ubicando el precio del hidrocarburo para los compradores en Asia en su nivel más bajo registrado en seis años.
En contraste con la estrategia comercial aplicada en Asia, la compañía estatal incrementó en 3 dólares por barril el costo del crudo con destino a Europa para el mismo periodo, mientras mantuvo sin cambios las tarifas aplicadas al mercado de Estados Unidos. La decisión refleja una intensa competencia por cuota de mercado en Asia, acompañada del impacto derivado del alza en los costos del flete marítimo, cuyos valores para superpetroleros alcanzaron 1.2 millones de dólares diarios desde el Golfo Pérsico hacia China.
Normalización de flujos en la cuenca y cotizaciones internacionales
El ajuste comercial coincide con la recuperación en el tránsito de hidrocarburos a través del estrecho de Ormuz y el restablecimiento del oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudita a más del 80% de su capacidad operativa. A pesar de los mayores costos de transporte y riesgos logísticos, las exportaciones de la región alcanzaron el 98% de los niveles previos al conflicto según datos de JP Morgan. Tras el anuncio, las cotizaciones del petróleo registraron caídas en los mercados internacionales, cotizando el barril de Brent en 100 dólares y el West Texas Intermediate (WTI) en 90 dólares.






