El sector poco a poco comienza a recuperar movimiento con el regreso de proyectos e inversionistas, los mismos que están poniendo bajo presión algunas de las carencias estructurales del sistema. Para Eckhard Hinrichsen, Country Manager de DNV Energy Systems México, el principal desafío pasa por detonar nueva generación o producción, y por asegurar que exista infraestructura suficiente para transportar la energía, respaldar el suministro y acompañar el crecimiento de la demanda.
“Vemos mucha actividad después de años donde no se hizo casi nada. Hay entusiasmo y también optimismo, y eso es bastante bueno”, afirmó el ejecutivo en entrevista para Global Energy. A su juicio, el gobierno ha identificado que el déficit alcanza distintos eslabones. “Hay que aumentar generación, transmisión y distribución. En las tres áreas falta capacidad y están tratando de impulsar el sector”.
Este nuevo escenario encuentra a DNV con más de cuatro décadas de presencia en el país y una operación que también se ha transformado con el mercado. Cuando Hinrichsen llegó a México desde Alemania en 2005, recordó, buena parte de la actividad estaba vinculada directamente con Pemex o sus proveedores. Desde entonces, la compañía amplió su participación hacia operadores privados, infraestructura de transporte de gas, LNG, generación renovable y nuevas tecnologías energéticas.
Infraestructura bajo presión
Dentro de ese mapa, Hinrichsen identifica la capacidad de la red eléctrica como una de las mayores vulnerabilidades para la siguiente fase de expansión energética. “Donde hay mucha generación, típicamente no está tan cerca de los centros de demanda o de las industrias grandes. Hay que transportar la energía. Eso es un cuello de botella”, explicó.
La segunda vulnerabilidad se encuentra en el suministro de gas natural. Para el directivo, “la dependencia del gas de Estados Unidos es muy fuerte y hay muy poco almacenamiento. Si por algo se interrumpe el suministro en la frontera, va a ser complicado”. Y aunque desde hace años se discute cómo elevar reservas físicas y ampliar la resiliencia del sistema, Hinrichsen considera que los avances concretos todavía son limitados.
“Hubo varios intentos de definir proyectos, pero concretamente no los hemos visto”, señaló, al plantear que el mercado necesita condiciones capaces de volver económicamente atractiva la inversión en almacenamiento.
En esa misma discusión está el potencial de los recursos no convencionales. “Si se puede hacer de manera sostenible, tomando en cuenta a la población y al medio ambiente, creo que puede ser importante. La industria ha desarrollado mucha tecnología, ha bajado costos y hoy se sabe cómo hacerlo de una forma más sostenible y más amigable con el medio ambiente”, afirmó, agregando que México tendría además que construir condiciones suficientemente atractivas para atraer la tecnología e incorporar experiencia en caso de decidir avanzar por esa vía.
Hinrichsen también identifica señales de recuperación en upstream, a través de proyectos privados y de los nuevos esquemas de colaboración con Pemex.. La compañía ha incrementado su participación como tercero independiente en proyectos de alta complejidad.
Uno de ellos es Trion, el primer proyecto en aguas ultraprofundas en México, donde DNV comenzó a trabajar en 2020 y debe coordinar capacidades técnicas desplegadas en México, Houston, Noruega y Corea del Sur para acompañar el desarrollo de instalaciones y unidades flotantes.
“Somos globales, estamos en más de 100 países, pero también somos locales y sabemos exactamente qué se necesita aquí en México”, dijo el ejecutivo sobre una combinación que permite verificar equipos construidos en distintos mercados y, simultáneamente, asegurar su cumplimiento con los requerimientos regulatorios mexicanos. “Es muy importante involucrar desde el inicio a una tercera parte independiente y con alta capacidad técnica. Si detectas casi al final del proyecto que algo no cumple, obviamente es mucho más difícil y costoso repararlo o adecuarlo”, explicó Hinrichsen.
Baterías, offshore y la necesidad de nuevos proyectos
El cambio en la matriz energética también está modificando la clase de servicios demandados. DNV observa una aceleración particular en sistemas de almacenamiento con baterías, donde se comienzan a incorporar tecnologías que ya cuentan con una trayectoria mayor en mercados como Estados Unidos y Europa.
Y ahí aparece una de las funciones que Hinrichsen considera centrales para la compañía: determinar desde el punto de vista técnico si un proyecto puede considerarse financiable. “Siempre está la pregunta de si tu proyecto es bancable o no. Hacemos el technical due diligence y, si el estudio sale positivo, eso se presenta a los bancos”.
La misma lógica está detrás de los market entry studies que DNV prepara para compañías que analizan entrar al país. La firma cuenta además con modelos propios del mercado eléctrico mexicano con horizontes de hasta 50 años para proyectar variables como demanda, generación y precios.
Para el líder de la compañía en el país, los esquemas privados y mixtos que impulsa actualmente el gobierno para energías renovables han devuelto actividad a compañías que permanecieron durante los años de menor desarrollo y, al mismo tiempo, están comenzando a atraer nuevos participantes.
Desde la perspectiva de Hinrichsen, México tendrá que encontrar un mecanismo para renovar la cartera de proyectos de hidrocarburos y mantener el interés de las grandes compañías internacionales. “Sería importante algún día llegar otra vez a asignaciones de nuevos campos y en cooperación con PEMEX, porque las compañías necesitan constantemente llenar su pipeline de proyectos”, sostuvo, al mencionar a Brasil como un mercado donde las licitaciones recurrentes permiten mantener presencia de operadores internacionales.
Para DNV, este periodo de redefinición representa también una oportunidad de crecimiento. La firma cuenta actualmente con alrededor de 140 colaboradores en México y espera cerrar 2026 con una expansión cercana a 15%, apoyada en proyectos que ya están en ejecución y en una cartera que incluye renovables, LNG, aguas profundas y almacenamiento. “México es muy importante para nosotros porque vemos un mercado creciente. Europa tiene mercados mucho más maduros; aquí todavía vemos mucha inversión por hacer en renovables y en oil & gas”, sostuvo.
A ello se sumará una demanda eléctrica que seguirá creciendo por la expansión industrial, la digitalización y la llegada de nuevos centros de datos. Para Hinrichsen, esa combinación obliga a mirar generación, redes, combustibles y nuevas tecnologías como partes de una misma ecuación. “Estamos muy comprometidos con México a todos los niveles y vemos muchas posibilidades y mucho desarrollo hacia el futuro”.






