Por Itzel Alaniz
Las estaciones de servicio en México registraron una caída de hasta 35% en los márgenes de rentabilidad entre febrero y mayo de 2026 debido a un incremento de costos operativos, presiones regulatorias y la competencia dentro del mercado energético, explicó Enrique Quintana, economista y analista, durante la Primera Jornada de Análisis de la Cadena de Valor de las Gasolinas y Diésel.
El sector gasolinero atraviesa un entorno complejo ya que solo la venta de combustibles no garantiza ganancias suficientes para los empresarios del sector. Aunado a esto, se suman factores como los costos de seguridad, el endurecimiento de las revisiones fiscales y ambientales y la creciente competencia entre las 400 marcas de combustibles que existen actualmente y que operan en el país.
“Si la venta de combustibles no está generando ese margen, hay que buscar otras cosas”, mencionó Quintana en referencia a la diversificación de servicios complementarios y sistemas de recarga para vehículos eléctricos.

Además, indicó que México afronta riesgos asociados al huachicol fiscal mediante una red que se intensificó en el 2019. El analista considera que el robo de combustible es un fenómeno afecta el mercado energético nacional. Con este panorama, la inseguridad representa un costo adicional para los empresarios, específicamente en entidades donde hay mayor extorsión y cobro de derecho de piso.
El factor internacional
Por otro lado, explicó que el panorama internacional continúa en incertidumbre debido a las tensiones geopolíticas que persisten desde los últimos meses en Medio Oriente. Esto llega a afectar de manera significativa la infraestructura energética, de acuerdo con el analista.
Cuando inició el conflicto, se presentaron niveles altos en el precio de los combustibles a principios de año; conforme continuó, hubo una moderación. No obstante, la normalización de los precios se dará de manera gradual debido a factores como los costos de refinación, la recuperación de inventarios y la demanda estacional de Estados Unidos.
“Subieron los precios por elevador y van a bajar por escalera”, explicó.

En este sentido, la recuperación total del mercado energético dependerá de la estabilización de las rutas de suministro y de la reconstrucción de infraestructura afectada. Por lo que las consecuencias de los conflictos entre países podrían seguir presentes durante varios meses.
Estos comentarios coincidieron con los de Alejandra León, directora de Estrategia para Latinoamérica de S&P Global Energy, y Sergio Meana, Business Development Manager de Argus Media, quienes consideraron que si bien el Estrecho de Ormuz podría volver a aperturarse tras una firma de paz, los barcos petroleros podrían tardar de entre cuatro a seis meses en volver a transitar libremente y retomar sus rutas.
“Es difícil que lleguen a un acuerdo en 30 o 60 días”, revelaron en su participación. Si las negociaciones fracasan, el panorama para los precios del petróleo se complicaría, añadieron.

Además, también indicaron que el acuerdo de paz firmado en el Palacio de Versalles es “frágil”, y advirtieron que el acuerdo podría colapsar, ya que las tensiones geopolíticas continúan por el control de esa vía marítima, por donde circulan 21 millones de barriles diarios de petróleo.
“Los precios no alcanzaron el nivel que se esperaba cuando inició el conflicto, que era de 200 dólares por barril. Sin embargo, si el Estrecho de Ormuz vuelve a cerrar de manera total o parcial, el precio podría ubicarse entre 150 y 180 dólares por barril”, explicaron.
También detallaron que la guerra provocó una pérdida de entre 14 y 16 millones de barriles diarios de producción global de crudo, cifra que refleja la magnitud del impacto internacional del conflicto.
El impacto en México
En cuanto a México, señalaron que si el precio internacional del petróleo aumenta, el gobierno tendría pocas herramientas para evitar que ese incremento se refleje en el precio de las gasolinas.
Durante años anteriores, el gobierno podía reducir o eliminar de forma temporal el cobro de impuestos a los combustibles para contener las alzas de precios. Sin embargo, las finanzas públicas enfrentan mayores presiones, por lo que existe menos capacidad para otorgar esos apoyos fiscales.

Además, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) genera incertidumbre económica y obliga al gobierno a actuar con cautela en el manejo del presupuesto.
Por esa razón, resulta difícil aplicar subsidios amplios a los combustibles o regresar a mecanismos como el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) negativo, mediante los cuales el gobierno no solo dejaba de cobrar el impuesto, sino que incluso compensaba parte del costo de las gasolinas.






