Repsol aseguró que España enfrenta en mejores condiciones que otros países europeos la actual crisis del queroseno provocada por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y las afectaciones sobre el mercado internacional de combustibles.
Javier Sancho, director del complejo industrial de Repsol en Tarragona, afirmó que el país mantiene una sólida infraestructura de refinación capaz de responder a escenarios de alta volatilidad energética, gracias a una red integrada de cinco refinerías que operan de manera coordinada.
El directivo destacó que España produce aproximadamente 80% del queroseno que consume, una cifra que le permite mantener mayor autonomía energética frente a otros mercados europeos más dependientes de las importaciones.
Repsol señaló que actualmente implementa medidas para incrementar la producción de gasóleo y combustible de aviación ante el contexto internacional marcado por incertidumbre en Oriente Medio, tensiones sobre el Estrecho de Ormuz y fluctuaciones en los precios del petróleo.
Sancho explicó que la refinería de Tarragona juega un papel estratégico dentro del sistema energético español debido a su capacidad productiva y flexibilidad operativa, permitiendo adaptar rápidamente la producción según las necesidades del mercado.
La compañía también subrayó que las refinerías continúan siendo infraestructura crítica para garantizar estabilidad energética y capacidad de respuesta ante posibles interrupciones en el suministro global.
La presión sobre el mercado del queroseno ya comenzó a generar impactos en Europa. Aerolíneas como Lufthansa anunciaron cancelaciones de vuelos debido al aumento de costos y tensiones sobre el suministro de combustible para aviación.
Pese al escenario internacional, el sector aéreo español mantiene previsiones positivas para la temporada de verano, con un crecimiento estimado de 5.7% en asientos programados, impulsado por la capacidad de refinación y suministro disponible en el país.
Especialistas consideran que la actual coyuntura energética vuelve a colocar en el centro del debate la importancia estratégica de mantener infraestructura de refinación activa en Europa, particularmente en un contexto donde la seguridad energética se ha convertido en prioridad para gobiernos y empresas.






