Francia ha presentado una hoja de ruta energética enfocada en transformar su modelo de consumo mediante la electrificación, con el objetivo de reducir en 36% el uso de petróleo, 20% el consumo de gas y eliminar completamente el carbón antes de 2030.
La estrategia, impulsada por la delegación encabezada por Benoît Faraco, busca posicionar al país como referente en la transición energética global durante la conferencia internacional celebrada en Santa Marta, Colombia.
Actualmente, los combustibles fósiles representan entre el 55% y 60% del consumo energético en Francia. El objetivo es reducir esta dependencia hasta 35% en 2035, lo que implica una transformación estructural del sistema energético.
El principal motor de este cambio será la electrificación de sectores clave, sustituyendo combustibles tradicionales por electricidad, aprovechando la sólida capacidad de generación del país. Francia cuenta con una de las matrices energéticas más limpias del mundo, con aproximadamente 95% de su electricidad libre de emisiones, gracias a su fuerte base nuclear (70%) y renovable (25%).
Este modelo no solo fortalece la sostenibilidad, sino también la competitividad energética. En el último año, Francia logró exportar cerca del 20% de su electricidad, generando ingresos superiores a 5 mil millones de euros, lo que refuerza su papel como proveedor energético en Europa.
La propuesta francesa también pone énfasis en la planificación a largo plazo, destacando la necesidad de políticas estructurales para reducir emisiones y garantizar estabilidad energética. En este sentido, el país busca incentivar la cooperación internacional y servir como referencia para otras economías en proceso de transición.
Además, Francia ha subrayado que los esfuerzos deben centrarse en implementar los compromisos ya establecidos en el Acuerdo de París, priorizando acciones concretas sobre la creación de nuevos marcos regulatorios.
En un contexto global marcado por la volatilidad energética y la presión climática, la estrategia francesa refleja un enfoque integral que combina reducción de emisiones, seguridad energética y desarrollo económico sostenible.






