Los mercados internacionales de energía experimentaron una corrección significativa luego de confirmarse que el tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz continuará abierto durante el periodo de alto al fuego.
Esta decisión redujo de manera inmediata la percepción de riesgo en una de las rutas más relevantes para el comercio global de hidrocarburos, provocando una caída aproximada del 9% en los precios del crudo.
El Brent retrocedió 8.46 dólares, situándose en 90.93 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate disminuyó 8.87 dólares, hasta los 85.82 dólares por barril.
Este ajuste ocurre tras semanas de fuerte volatilidad, en las que los precios se mantuvieron por encima de los 90 dólares y acumularon incrementos cercanos al 50% durante marzo, impulsados por tensiones geopolíticas.
El anuncio de continuidad en el flujo marítimo representa un factor clave para estabilizar el mercado, al garantizar el tránsito de suministros en una zona estratégica para el abastecimiento energético mundial.
Asimismo, las expectativas de acuerdos diplomáticos han contribuido a moderar las presiones alcistas, mostrando cómo la dinámica política influye directamente en la evolución de los precios.
Este comportamiento reafirma la naturaleza volátil del mercado petrolero, donde eventos geopolíticos pueden alterar de forma inmediata las condiciones de oferta y demanda.






