La Agencia Internacional de Energía (EIA) advirtió que el cierre del Estrecho de Ormuz, consecuencia de la guerra en Medio Oriente, podría reducir la oferta mundial en 8 millones de barriles diarios de petróleo durante marzo, lo que representa una de las mayores crisis de suministro en años recientes.
El organismo ajustó sus proyecciones de consumo global: en febrero había previsto un crecimiento de 850 mil barriles diarios, pero ahora estima un incremento de 640 mil barriles. Además, calculó que la demanda mundial se redujo en un millón de barriles diarios para marzo y abril, debido a cancelaciones de vuelos en la región y a interrupciones en el suministro de gas licuado.
El informe señala que “más de 4 millones de barriles diarios de capacidad de refinación en la región están detenidos debido a los ataques y a la falta de salidas viables para la exportación”. La EIA agregó que los países del Golfo Pérsico han recortado la producción en al menos 10 millones de barriles diarios, con riesgo de mayores pérdidas si no se reanuda el transporte por el Estrecho.
La crisis también se reflejó en los mercados internacionales: los futuros del petróleo Brent alcanzaron niveles cercanos a los 120 dólares por barril, para luego estabilizarse en torno a los 92 dólares, un aumento de 20 dólares en lo que va del mes. Para mitigar el impacto, la EIA liberó 400 millones de barriles de sus reservas de emergencia, mientras que Estados Unidos autorizó temporalmente la venta de petróleo ruso en tránsito marítimo.
En paralelo, el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, declaró que el Estrecho de Ormuz deberá permanecer cerrado y advirtió que “todas las bases estadounidenses en la región deben ser atacadas y cerradas”. Su mensaje, transmitido por la televisión estatal iraní, incrementó la tensión geopolítica y la incertidumbre sobre el futuro del suministro energético global.






