Por Marcial Díaz Ibarra, socio director de Qua Consultores
Mientras el debate público se concentra en si la gasolina sube o baja algunos centavos, hay un dato mucho más revelador que pasa desapercibido: el margen por litro.
La imagen publicada recientemente por PetroIntelligence, correspondiente al periodo del 1 de enero al 18 de febrero de 2026, muestra los márgenes promedio por estado en México. Y lo que revela no es menor: el mercado gasolinero está dejando atrás la guerra de precios, pero no necesariamente está resolviendo sus vulnerabilidades estructurales.
La falsa narrativa de los “grandes márgenes”
Cuando en estados como Quintana Roo se observan márgenes superiores a $3.00 por litro, el discurso simplista sugiere rentabilidades extraordinarias.
Pero la realidad es más compleja.
El margen no es utilidad neta.
Es el espacio bruto que debe absorber:
- Logística
- Mermas
- Costos financieros
- Fiscalización
- Cumplimiento regulatorio
- Seguridad
- Capital de trabajo
En regiones con dependencia marítima o transporte de largo recorrido, el margen mayor compensa riesgos logísticos y menor densidad competitiva.
El problema no es que haya márgenes altos.
El problema sería no entender por qué existen.
La frontera norte: competir contra otro país
Los datos muestran que estados como Tamaulipas, Sonora y Chihuahua siguen con los márgenes más bajos del país.
No es casualidad.
Compiten indirectamente con el mercado estadounidense, enfrentan alta elasticidad de consumo y operan bajo presión constante.
Aquí el negocio no es margen; es volumen, eficiencia y rotación.
La pregunta es: ¿cuántas estaciones en la franja fronteriza tienen realmente la estructura financiera para sobrevivir si el diferencial vuelve a comprimirse?
El centro del país: la ilusión de estabilidad
CDMX, Estado de México, Jalisco y Querétaro muestran convergencia en un rango de $2.00 a $2.40 por litro.
Parecería un mercado estable.
Pero estabilidad no significa fortaleza.
En estas zonas, la competencia es feroz, el consumidor es sensible al precio y la regulación es estricta. El margen es suficiente… siempre y cuando la operación sea eficiente.
Una estación mal administrada puede convertir $2.20 por litro en un margen ficticio.
¿Estamos frente a un mercado sano?
Si comparamos con 2024, la dispersión extrema se ha reducido. Ya no vemos márgenes negativos estructurales como los que llegaron a presentarse en Tamaulipas (-1.40) o Chihuahua (-0.63).
Eso habla de corrección.
Pero también abre una interrogante mayor: ¿la convergencia es producto de disciplina de mercado o de presión política indirecta sobre precios?
Porque si el margen promedio nacional ronda hoy los $2.20–$2.40, cualquier intervención adicional —fiscal, regulatoria o de control de precios— podría volver a tensar el sistema.
El margen como indicador político
En México el precio de los combustibles tiene carga política permanente.
Pero el margen es el verdadero termómetro del ecosistema empresarial.
Un margen demasiado bajo provoca:
- Subinversión
- Deterioro de infraestructura
- Riesgo financiero
- Mayor informalidad
Un margen artificialmente comprimido no protege al consumidor; debilita la cadena.
La estabilidad del mercado no se logra con discursos, sino con condiciones estructurales claras: logística eficiente, regulación predecible y reglas fiscales coherentes.
La profesionalización obligada
El negocio gasolinero de 2026 ya no es el de 2017.
Hoy la rentabilidad depende de:
- Integración vertical
- Acceso a almacenamiento
- Financiamiento competitivo
- Gestión regulatoria sólida
- Control volumétrico digitalizado
Quien no tenga estructura empresarial real, está operando sobre una ilusión de margen.
La pregunta de fondo
El mapa de PetroIntelligence no solo muestra cifras; muestra una transición.
México está pasando de un mercado emocionalmente politizado a uno técnicamente exigente.
La verdadera pregunta es: ¿los permisionarios están preparados para competir en un mercado que ya no perdona improvisaciones?
Porque el margen por litro puede parecer pequeño.
Pero es el indicador más honesto de la salud del sector.






