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El papel transformador de las mujeres en la transición energética

La transición energética se presenta como un proceso crucial dentro del contexto actual, en el que el nuevo modelo energético se articula en torno a dos elementos fundamentales. Por un lado, destaca el papel preponderante que desempeñan las empresas públicas del Estado, y por otro resulta indispensable la incorporación de energías renovables y limpias, con el objetivo de alcanzar tanto las metas de generación limpia como las metas de reducción de emisiones establecidas


Por Norma Alvarez, consultora independiente en materia energética, ambiental y de sostenibilidad

Además de estos dos pilares, cobra relevancia la oportunidad de posicionar a México como una potencia en el ámbito de las energías renovables. El país cuenta con un alto potencial energético, que puede ser aprovechado para fortalecer un crecimiento equilibrado.

En un entorno global orientado hacia la sostenibilidad, este enfoque permite a México consolidarse como referente en el aprovechamiento de recursos renovables, contribuyendo así a la construcción de una economía baja en emisiones y más respetuosa con el medio ambiente.

En este sentido, la transición energética se convierte en una herramienta esencial para delinear un camino ordenado que lleve al país hacia un escenario en el que la mayor parte de la generación eléctrica provenga de fuentes limpias. Este proceso no solo facilita la consecución de los objetivos de generación y reducción de emisiones, sino que también impulsa el desarrollo de un sector energético más competitivo, eficiente y sostenible, en beneficio de las generaciones presentes y futuras.

Recordemos que, la Transición Energética es entendida como la Modificación del sistema energético que consiste en la migración de un sistema basado en Energías Fósiles hacia uno sustentado preponderantemente en Energías Renovables y de bajas Emisiones.

En este contexto de sostenibilidad global, el desafío al que nos enfrentamos es aún mayor debido a la presión constante por alcanzar las metas de generación limpia. Aunque a simple vista pudiera parecer que el tiempo disponible es suficiente, la realidad nos muestra que el ritmo de evolución y el incremento de inversiones en el sector energético durante los últimos años han elevado significativamente el nivel de exigencia.

Este escenario convierte las metas en algo ambicioso y, desde una perspectiva realista, difícil de alcanzar si consideramos la evolución del sector. Además, este reto se ve acrecentado por los compromisos ambientales y de reducción de emisiones que México ha asumido, los cuales añaden un grado adicional de complejidad y responsabilidad a la transición energética. Por tanto, resulta imprescindible redoblar esfuerzos y buscar estrategias efectivas que permitan avanzar de manera ordenada y sostenida hacia un modelo energético más limpio y sostenible.

Aunque la política energética prioriza la transición, es necesario acelerar su implementación, valorando el papel de las mujeres en este proceso.

Dado el escenario previamente descrito, en el que la transición energética se presenta como un proceso esencial para alcanzar un modelo energético más limpio y sostenible, es importante reconocer que todavía se requieren mecanismos que permitan acelerar su implementación. Entre estos mecanismos, destaca la necesidad de poner en valor el papel transformador de las mujeres en este cambio de paradigma.

La valorización de la participación femenina no solo implica reconocer el aporte de las mujeres en la gestión y desarrollo energético, sino también destacar su capacidad para liderar, innovar y aportar nuevas perspectivas en la toma de decisiones. De este modo, su protagonismo se convierte en un elemento clave para avanzar de manera más efectiva hacia la consecución de los objetivos de generación limpia y reducción de emisiones, así como para fortalecer el crecimiento equilibrado del sector energético en México.

Las mujeres como agentes del cambio cada vez juegan un rol más relevante en hacer que la sostenibilidad se vuelva una realidad, por lo que a lo largo de la historia sus aportaciones se han convertido en catalizadores de grandes cambios, por lo que la transición energética no debiera constituirse como una excepción.

Es así, como la participación de las mujeres en el sector energético se ha incrementado notablemente en los últimos años. Su involucramiento abarca diferentes roles y posiciones, tanto en el ámbito público como en el privado, y su presencia se hace cada vez más relevante en la formulación e implementación de políticas públicas, en puestos de toma de decisión en empresas, consejos de administración y otros cargos dentro de las organizaciones.

Este creciente protagonismo supone la incorporación de una perspectiva fresca e innovadora en la toma de decisiones, lo que está acelerando la transición energética. Además, el interés en carreras STEM y la capacidad para romper paradigmas han demostrado que la equidad de género en estos ámbitos aporta valor y mejora los niveles de productividad en las organizaciones.

De esta manera, las mujeres han ganado un lugar consolidándose como agentes clave del cambio, contribuyendo de forma determinante a que la sostenibilidad se convierta en una realidad. Este reconocimiento no solo refleja el aumento de la participación femenina en el sector energético, sino que también evidencia el impacto positivo que su involucramiento tiene en la transformación hacia modelos más limpios y sostenibles, aportando una perspectiva innovadora que acelera la transición energética.

La firme convicción que orienta la transición hacia un modelo energético más limpio y sostenible se basa en la certeza de que las mujeres cuentan con la capacidad de contribuir de forma significativa, no solo al propio sector energético, sino también al progreso de toda la sociedad. La igualdad de condiciones resulta esencial para que las mujeres puedan acceder a puestos de liderazgo, abriendo así el camino a nuevas oportunidades y referentes para las generaciones venideras.

En este contexto, el entorno sostenible que se pretende construir exige que tanto hombres como mujeres sean valorados en función de sus capacidades y aportaciones, dejando atrás cualquier tipo de prejuicio. Apostar por un modelo inclusivo, donde cada persona sea reconocida por el valor que aporta, es fundamental para consolidar una transición energética exitosa y duradera.

En definitiva, acelerar la transición energética exige apostar por estrategias que impulsen la equidad y la inclusión, donde el papel de las mujeres sea central y reconocido. Solo desde la valoración real de las capacidades y contribuciones de todos los actores, dejando atrás prejuicios y fomentando la igualdad de oportunidades, será posible construir un futuro más justo, equitativo y sostenible.

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