La calificadora Moody’s señaló que el respaldo del Gobierno de México a Petróleos Mexicanos (Pemex) continuará siendo necesario en los próximos años. La empresa enfrenta un flujo de efectivo negativo y pérdidas operativas, aun cuando las autoridades esperan que pueda cubrir sus obligaciones financieras hacia 2027.
El análisis proyecta que Pemex registrará un flujo de efectivo libre negativo de alrededor de 7,000 millones de dólares anuales entre 2026 y 2029. En 2025, el apoyo gubernamental alcanzó cerca de 50,000 millones de dólares, lo que impactó el déficit fiscal y la deuda soberana.
La petrolera enfrenta la producción más baja en cuatro décadas, una deuda superior a 100,000 millones de dólares y pasivos con proveedores por 28,000 millones de dólares. Además, su negocio de refinación mantiene retrasos en proyectos clave desde 2022, lo que limita la recuperación operativa. “El apoyo a Pemex seguirá siendo necesario a pesar de las mejoras planeadas”, indicó Moody’s.
Los mecanismos de respaldo han incluido notas precapitalizadas (P-Caps), recompras de bonos, inyecciones presupuestales, fideicomisos de inversión y ajustes fiscales. Sin embargo, las condiciones para nuevas asociaciones con empresas privadas siguen siendo menos atractivas, reduciendo alternativas de financiamiento externo.
Moody’s y Fitch Ratings mejoraron la calificación crediticia de Pemex tras el apoyo gubernamental, aunque la mantuvieron en grado especulativo, conocido como “bono basura”. S&P Global mantuvo su evaluación sin cambios. La agencia advirtió que, pese a que la mayoría de los vencimientos de deuda están cubiertos hasta 2029, podría requerirse apoyo adicional.
El documento también señala que los Precriterios presupuestarios de 2027 mostrarán qué medidas adicionales podrían aplicarse para avanzar en la consolidación fiscal. Moody’s advirtió que el plan de reestructuración y mayor participación privada podría mejorar las métricas operativas, aunque los beneficios serían limitados en el corto plazo.






