La energética francesa TotalEnergies alcanzó un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para recuperar cerca de 1,000 millones de dólares invertidos en concesiones de parques eólicos marinos, suspendidos tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El pacto permitirá a la compañía redirigir esos recursos hacia proyectos de petróleo y gas natural, principalmente en el Golfo de México y en la planta de GNL de Rio Grande, en Texas.
El anuncio se realizó en la conferencia CERAWeek en Houston, donde el director ejecutivo de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, defendió la decisión como un acto de pragmatismo. “En Estados Unidos, la energía eólica marina no es la opción más económica”, afirmó, al explicar que la empresa prefirió negociar con la administración en lugar de emprender acciones legales, como hicieron otras compañías europeas.
El secretario del Interior, Doug Burgum, sostuvo que el acuerdo refleja la visión de la administración Trump de priorizar la producción de energía “fiable, segura y rentable”. El gobierno estadounidense reembolsará los contratos de arrendamiento en zonas como New York Bight y Carolina Long Bay, firmados en 2022, y TotalEnergies se comprometió a no desarrollar nuevos proyectos eólicos marinos en el país.
La medida ha generado críticas en el sector de energías limpias. La asociación Oceantic Network calificó el acuerdo como “teatro político” y advirtió que la retirada de proyectos eólicos marinos ocurre en un momento de alza en los precios de la energía, mientras otros proyectos continúan operando.
Con este giro estratégico, TotalEnergies refuerza su papel como uno de los principales exportadores de gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos, con 19 millones de toneladas exportadas en 2025, de las cuales 14 millones se destinaron a Europa. La empresa también firmó un contrato para exportar 2 millones de toneladas anuales del futuro proyecto de GNL de Alaska durante dos décadas.
El acuerdo marca un nuevo capítulo en la política energética estadounidense, donde la administración Trump ha buscado frenar el desarrollo de energías limpias y aumentar la producción de combustibles fósiles, mientras TotalEnergies asegura que continuará expandiendo su capacidad renovable en el país, con 10 GW instalados en proyectos solares, eólicos terrestres y baterías.






