La mañana de este domingo 22 de febrero se llevó a cabo un operativo que derivó en la muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en el municipio de Tapalpa, Jalisco.
Tras el operativo, se desató una jornada marcada por bloqueos carreteros, quema de vehículos y ataques a establecimientos, con afectaciones en al menos 17 estados de la República, entre ellos Jalisco, Michoacán, Colima, Guanajuato, Nayarit, Guerrero y Tamaulipas.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó que hasta la tarde del domingo se mantenían 21 bloqueos activos en Jalisco, mientras que reportes oficiales y ciudadanos documentaron incidentes en otras entidades. Entre los puntos más críticos se registraron ataques a gasolineras y tiendas de conveniencia, lo que generó afectaciones directas en la distribución de combustibles y en la operación de rutas estratégicas para el transporte de mercancías.
La plataforma de inteligencia colaborativa Aliado señaló que los llamados narcobloqueos y los ataques a negocios provocaron un riesgo crítico para la movilidad y el suministro energético, al interrumpir el traslado de hidrocarburos y limitar el acceso a estaciones de servicio.
Oseguera Cervantes figuraba entre los criminales más buscados por México y Estados Unidos, país que ofrecía una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. Su muerte lo convierte en uno de los líderes del narcotráfico más relevantes abatidos en los últimos años, pero también dejó un escenario de riesgo para la continuidad operativa de sectores estratégicos, como el energético y logístico.
La jornada del 22 de febrero evidenció cómo la violencia vinculada al crimen organizado puede tener efectos inmediatos en la seguridad energética nacional, al comprometer el acceso a combustibles, la movilidad de mercancías y la operación de infraestructura crítica.






