ENGIE reiteró sus reservas frente a la ampliación de la vida útil de los reactores nucleares en Bélgica, al señalar que su interés en mantener estos activos es limitado. El director financiero, Pierre-François Riolacci, cuestionó un borrador del regulador belga sobre los costos futuros del parque nuclear, al que calificó de “conservador”.
La directora ejecutiva, Catherine MacGregor, adelantó que el informe final sobre los costos de desmantelamiento y operación de los reactores se publicará a finales de abril. Subrayó que cualquier decisión sobre nuevas extensiones debe estar respaldada por un marco “estable, claro y predecible” en materia de disposiciones de desmantelamiento.
La compañía francesa ha insistido en que prefiere concentrar sus inversiones en energías renovables y almacenamiento en baterías, sectores que considera más rentables. En 2025, Engie desmanteló tres reactores en Bélgica, mientras que los dos últimos, Doel 4 y Tihange 3, seguirán operando hasta 2035 bajo la actual extensión.
MacGregor reconoció que la ampliación de vida útil “no nos entusiasmaba demasiado considerar”, aunque admitió que podría realizarse un estudio para evaluar la viabilidad económica y de seguridad operativa. El gobierno belga, por su parte, presiona para mantener y ampliar la capacidad nuclear como parte de su estrategia energética.
El debate sobre el futuro nuclear en Bélgica refleja la tensión entre las metas de seguridad energética del Estado y la estrategia corporativa de Engie. La definición de un marco regulatorio será clave para decidir si los reactores continúan más allá de 2035 o si el país acelera su transición hacia energías limpias.






