El cierre del estrecho de Ormuz, provocado por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, ha generado una crisis en el mercado energético internacional. Japón, que depende en un 95% de las importaciones de crudo de Oriente Medio, analiza nuevas fuentes de abastecimiento y ha puesto a México en la lista de países estratégicos junto con Ecuador, Colombia y América del Norte.
En conferencia de prensa, Shunichi Kito, presidente de la Asociación Japonesa del Petróleo y de la refinería Idemitsu Kosan, afirmó que “las petroleras japonesas están explorando opciones de abastecimiento en diversos países o enviando buques a ellos”. El directivo subrayó que garantizar el suministro es la prioridad, incluso si los costos de transporte y seguros aumentan.
La crisis ha disparado los precios del crudo por encima de los 100 dólares por barril, lo que refuerza la necesidad de diversificación. En este contexto, México se perfila como un socio energético relevante por su capacidad de exportación y su ubicación estratégica en el Pacífico, que facilita rutas hacia Asia.
Kito destacó que Japón debería aprovechar la coyuntura para invertir en nuevas fuentes de suministro y reducir su dependencia de Oriente Medio. Aunque mencionó proyectos en Alaska, la posibilidad de fortalecer vínculos con países latinoamericanos como México cobra relevancia en la estrategia japonesa de seguridad energética.
El directivo también sugirió que, si la crisis en Irán se prolonga, el gobierno japonés podría recurrir a una segunda liberación de reservas estratégicas de petróleo, mientras la Agencia Internacional de la Energía (AIE) consulta con gobiernos de Asia y Europa sobre medidas adicionales para estabilizar el mercado.
La coyuntura coloca a México en el centro de las discusiones sobre diversificación energética global, en un momento en que la seguridad de suministro se ha convertido en un tema prioritario para las economías dependientes del petróleo importado.






