Por Diego Aguilar
La eventual reactivación de las exportaciones de crudo venezolano hacia Estados Unidos inició el debate sobre el impacto que este movimiento podría tener para Petróleos Mexicanos (Pemex) en su principal mercado de exportación. Sin embargo, el regreso parcial de Venezuela al mercado internacional energético estadounidense no representa, por ahora, un riesgo estructural para México, aunque sí introduce nuevas presiones competitivas en precios y márgenes, coincidieron analistas consultados por Global Energy.
Por un lado, Daniel Becker, CEO del banco Mifel, señaló que tanto el crudo venezolano como el mexicano compiten en el mismo nicho del mercado, al tratarse de crudos pesados o medianos-pesados que abastecen principalmente a las refinerías del Golfo de México. No obstante, subrayó que la posición de Pemex en Estados Unidos sigue siendo sólida frente a un eventual incremento de barriles venezolanos.
“La respuesta corta a si afecta a Pemex es: no de forma estructural, pero sí introduce presiones competitivas y geopolíticas que conviene monitorear con atención”, afirmó Becker en un análisis, donde además se refirió a la posibilidad de que Venezuela amplíe sus envíos de petróleo al mercado estadounidense.
El directivo apuntó a que, aunque históricamente PDVSA fue un proveedor relevante de crudo pesado para Estados Unidos, su producción colapsó en los últimos años por sanciones, falta de inversión y deterioro operativo. Incluso con licencias limitadas otorgadas por Washington, principalmente a Chevron, el volumen potencial de Venezuela continuó siendo modesto frente a los flujos consolidados de México y Canadá.
Explicó que uno de los principales factores que blindan a Pemex es su integración logística y comercial con el sistema refinador estadounidense. Añadió que México exporta petróleo bajo relaciones de largo plazo, contratos estables y una cercanía geográfica que reduce costos de transporte y riesgos operativos.
Además, la infraestructura de refinación en Estados Unidos está optimizada para procesar crudo mexicano, lo que limita la posibilidad de una sustitución inmediata.
“El principal escudo de Pemex es su integración logística y comercial con el sistema refinador estadounidense”, explicó Becker.
Dijo además que esta relación convierte a México en un socio energético confiable dentro del marco del T-MEC.
No obstante, Becker destacó el único riesgo relevante para Pemex: un escenario en el que Venezuela recupere producción y relaje sanciones más allá de licencias puntuales, lo que podría derivar en descuentos agresivos para recuperar mercado.
“Eso presionaría precios y márgenes, afectando indirectamente el ingreso petrolero de Pemex, sobre todo en un contexto de restricciones financieras y operativas de la empresa mexicana”, señaló el CEO de Mifel.
Desde una óptica geopolítica, Becker sostuvo que Estados Unidos utiliza el petróleo venezolano como instrumento diplomático, no como un sustituto estratégico de México. Washington busca diversificar su suministro y preservar estabilidad regional, mientras que México continúa siendo un socio energético prioritario.
“México sigue siendo un socio energético prioritario bajo el marco del T-MEC”, subrayó Becker.
Enfatizó además que la confiabilidad, la calidad de la mezcla y la estabilidad logística son factores clave para mantener la posición de Pemex en el mercado estadounidense.
Por otro lado, desde la perspectiva de Rankia LATAM, el regreso de Venezuela como oferente de crudo al mercado internacional podría tener efectos positivos para el mercado petrolero global sin generar, por ahora, un impacto relevante sobre la posición del petróleo mexicano.
Humberto Calzada Díaz, economista en jefe de Rankia LATAM, consideró que una mayor oferta de petróleo, incluida la venezolana, es en términos generales benéfica para el mercado, aunque aclaró que la demanda actual limita una repercusión significativa en precios o flujos comerciales.
“Creo que el petróleo mexicano seguirá siendo muy competitivo a nivel global”, afirmó Calzada, además descartó que la mayor presencia de crudo venezolano genere una afectación inmediata para Pemex.
En su análisis dijo que el mercado absorbió con relativa calma los anuncios recientes y destacó que no se han observado movimientos abruptos que alteren el equilibrio actual.
No obstante, el economista señaló que este nuevo entorno competitivo representa un reto para Petróleos Mexicanos, al obligarla a reforzar su eficiencia operativa. En ese sentido, consideró que Pemex deberá acelerar procesos de inversión y modernización para mantener su competitividad frente a una eventual recuperación de la industria petrolera venezolana.
“Más que preocupar, puede ser una oportunidad para modernizarse y mejorar sus productos ante esta nueva oferta que viene al mercado petrolero”, señaló Calzada, al destacar que la competencia adicional podría funcionar como un incentivo para fortalecer la posición de Pemex en el largo plazo.
Calzada reconoció que, en un escenario donde Estados Unidos diversifique proveedores, podría existir una afectación marginal en los ingresos de Pemex; sin embargo, subrayó que este mismo proceso también puede generar beneficios indirectos si la empresa mexicana logra adaptarse con mayor eficiencia y competitividad.
En un plano más amplio, el economista de Rankia explicó que una eventual recuperación de la infraestructura petrolera venezolana y el incremento de inversiones en ese país contribuirían a una mayor oferta global de crudo, lo que tendería a generar precios más competitivos.
“Mientras más oferta haya de petróleo a nivel global, puede representar mejores precios, sobre todo para las naciones importadoras”, apuntó.
Calzada añadió que el petróleo, al ser un commodity altamente volátil, responde de manera directa a los cambios en oferta y volumen. En ese sentido, una mayor participación de Venezuela en el mercado internacional podría incrementar el volumen ofertado, especialmente considerando que durante años el país sudamericano limitó su distribución a regiones específicas.
Sobre la reacción de los mercados en el corto plazo, el economista señaló que, a casi una semana de los anuncios entre Venezuela y Estados Unidos, el mercado petrolero se mantiene estable y sin sobresaltos.
“Tenemos un mercado bastante tranquilo, todavía no hay una repercusión en los precios petroleros”, afirmó.
Finalmente, Calzada consideró que, al menos en el corto plazo, este proceso no generará movimientos abruptos ni desordenados en los mercados energéticos. “Hasta el momento está muy controlado y no creo que genere un movimiento abrupto en el mercado”, concluyó.






